viernes, 20 de marzo de 2015

GREGORIO Y YO [María Lejárraga]. MEMORIAS DE UNA DRAMATURGA VIAJERA

De María Lejárraga (conocida como María Martínez Sierra, apellidos de su marido Gregorio, empresario teatral) sabemos poco, incluso hoy. Viajera por Europa a principios del siglo XX, conoció y trató a los principales representantes de la cultura española; sin desconocer la obra de Saint Exupéry,  o a Walt Disney, a quien servirá de inspiración para La dama y el vagabundo.


En 1953, María Lejárraga da a la imprenta Gregorio y yo: medio siglo de colaboración, reeditado en el año 2000 (Pre-Textos). Pensó llamarlo Horas serenas. Al final, deja el título como preámbulo (“Horas serenas porque son las únicas que quiero recordar”). Lo comienza en Niza en 1949 y lo termina en Buenos Aires, en 1952.

María, viajera (“Siempre he sido nómada y viajera”)

En 1905, el médico le dice que si quiere salvar la vida de su marido ha de llevárselo fuera de Madrid. “Recordé que la Escuela Normal Central otorgaba anualmente una beca para estudiar en el extranjero a una de sus antiguas alumnas. Se ganaba por oposición y había que presentar y defender una Memoria [el tema, la educación física, tan descuidada en nuestra tierra]…Gané la beca, y el primero de octubre del año 1905 tomamos el tren camino de Francia. En Burdeos se alojan en el hotel Saint-Jean, cercano a la estación de tren. En París, que a ella no le atrapa, como a su marido, pero donde se trabaja bien (“Incita a trabajar y deja vivir”) recuerda el desaparecido Hotel du Dauphin, “triste, triste, triste…donde se tecleó parte del primero y casi todo el segundo acto de Canción de cuna. Allí, en una pensión del barrio de la Estrella, está concebida y escrita en su mayor parte Tú eres la paz. En el hotel d´Harcourt, en el bulevar Saint-Michel, escribe los actos segundo y tercero de Don Juan de España. En París vive el 1º de mayo de 1906. “Por primera vez los trabajadores de París habían anunciado que harían fiesta en ese día y desfilarían en manifestación pacífica por las calles de la ciudad pidiendo el establecimiento legal de la jornada de ocho horas”.

“El descubrimiento de Bélgica [1905] tuve que hacerle yo solita…Por primera vez en mi vida viajaba sola…Bélgica me calmó…Enseñóme a gustar y entender la soledad…Allí se rompieron no pocas sutiles pero fuertes ligaduras, las telas de araña de tantos prejuicios disfrazdos de reglas con que nos atan e inmovilizan familia y costumbre…La Casa del Pueblo de Bruselas fue mi primer contacto personal con el socialismo…Monsieur Rutot organizó para nosotros un viaje circular por Bélgica, Holanda y un pedacito de Alemania…Gante, Namur [“donde está el corazón de don Juan de Austria], Amberes, Rotterdam, Breda, Amsterdam, La Haya y sus cisnes, Brujas [“En la solitaria cervecería Die schwarze Hus, La casa negra, cuántos planes, ¡cuántos proyectos de futuras obras, cuántas escenas de nacientes comedias se han perfilado, enredado, aprobado, rechazado!...Está escrita la novela El agua dormida y quedó planeada Tú eres la paz”.] y sus canales y sus beguinas, Aquisgrán y la sombra de Carlomagno, Colonia, el Rin…”.

“Siempre me gustó Berlín en verano…Antes de 1914, y a pesar de los gastos de tren, resultaba el veraneo más barato que yendo a El Escorial o Cercedilla…La tierra alemana me es simpatiquísima… En la Selva Negra he pasado semanas de soledad inolvidables…, huella profunda han dejado en mi espíritu mis vagabundeos por Heidelberg, Francfort, Hamburgo; mi estancia en la casa de un guarda forestal en los Vosgos…en campos y ciudades alemanas he trabajado siempre bien…La inspiración, la serenidad y la facilidad de trabajo las he encontrado yo en tierra germana”.

Londres, “otro planeta”. “Llevaba a Londres un capricho, hijo de mis lecturas dickenianas: quería beber whisky como Míster Picwick…No me gustó. Súpome y sigue sabiéndome a infusión de suela”. El Londres de 1905 era el de los cabs, cochecillos [de caballos] moscas montados en dos ruedas…Era el Londres de los deslumbradores music-halls…Holland Park, Oxford Street, Windsor…Hay muchísimos pobres en Londres…”los del abismo” les ha llamado un escritor inglés [El estadounidense Jack London escribe en 1903 Gente del abismo]…¡Y a cien metros del Banco de Inglaterra!”. En 1906 escucha a Grieg el día que acaba de morir Ibsen, “genial colaborador y amigo del músico desde la juventud…Tocó, añadiendo al programa algunos fragmentos del Peer Gynt, la obra común, el poema de la montaña noruega que soñaran juntos”.

“En la primavera de 1909, Gregorio Martínez Sierra, me dijo: ¿Quieres que vayamos a Italia?...Iba releyendo el Baedecker y un librote que entonces me entusiasmaba y hoy me da terror: Las siete lámparas de la arquitectura, de Ruskin. En Pisa, una puesta de sol le hace recordar a “Tiépolo y tantos otros”… “Llegué a Florencia a las once de la noche…Instaléme en una pensión  de las que frecuentan las inglesas cerca de las Cascine, a orillas del Arno…Salía de casa, bajaba despacio por la orilla del río, deteníame un instante frente a la iglesia de la Trinidad…curioseaba en los tenduchos del Puente Viejo; iba por las callejas llenas de ingleses…Llegaba unos días a la plaza del Domo; otros, a la plaza de la Signaría. Sentábame en ésta a la puerta de un cafetucho frente a la Logia dei Lazzi y pedía un refresco…
De la plaza de la Signaría sale una callecita estrecha y recóndita; en ella hay una iglesia pequeña…En uno de los altares laterales había entonces un cuadro tapado por oscura cortina…Era la visita de la Virgen a San Bernardo, pintada por Filipino Lippi…Es uno de los muchos elementos que más tarde cristalizaron en Canción de cuna”. En Florencia disfruta de los primitivos hasta Perugino.

En Milán encuentra la noticia que le da pie a escribir la obra: dentro de una iglesia, al pie de la pila de agua bendita, el sacristán encuentra un niño recién nacido. “En España, la habrían dejado en el torno de la Inclusa”- comenté. El nombre surge de uno de los versos del Intermedio: “La caricia consciente y la canción de cuna”. “Una comedia sin acción, sin conflicto, sin protagonista…El éxito del estreno fue brillante y ruidoso…Complacíame sobre todo haber hecho llorar a los hombres”.

“De Portugal guardo algunos gratos recuerdos: la visita a Coimbra y un paseo comicopoético por su Choupal da Rainha, Chopera o alameda de la reina”.

María es una temprana “precursora” del pase InterRail: “Algunas de las quince noches que estaban incluidas en el plazo de nuestros billetes las pasamos en el tren para ahorrar gastos de hotel y tener algo más que derrochar en la ciudad vecina”. Era en 1905.

Visita a Galdós en Santander

“Le visitamos varias veces. Decíase que había elegido  tal emplazamiento para estar cerca de su gran amigo don José María Pereda, autor de esa joya de la literatura española, Sotileza,  y de tantas otras novelas admirables…De una  de sus visitas a la casa de Santander guardo un suave recuerdo. Ya estaba casi ciego [+ 1920], pero quiso, con graciosa cortesía, salir a despedirnos y, en el jardín, buscando a tientas una mata de hierbaluisa, cortó para mí un inmenso ramo de fragantes hojas. Largos años las he conservado hasta que se convirtieron en polvo”.

También recuerda de “la montaña de Santander” la mantequilla servida en forma de caracolitas.

María había publicado en 1952 el primero de sus libros de memorias, Una mujer por caminos de España (Castalia, 1989. Ver en el blog). El primer título que había pensado para él era España triste.

Esta segunda obra, Gregorio y yo, comienza: “En este libro, sin continuidad rigurosa ni pretensión autobiográfica, quiero consignar el recuerdo de unas cuantas horas, que acaso alguien pueda leer con interés, no por ser parte de mi vida…sino porque esta vida mía anda mezclada con otras de los que han hecho más o menos ruido en el mundo de la literatura, de la música, del arte dramático y, hablando en términos más generales, de la inteligencia española desde 1898 a 1947. “¿En qué puede soñar una anciana? ¿Con qué puede ilusionarse una fantasía si ya no hay porvenir? Una anciana ensueña el pasado, es decir, recuerda” -escribe al final de Gregorio y yo.

Maestros y amigos

En este capítulo habla de Jacinto Benavente, el primer amigo literario “en orden cronológico”…No tuve ocasión de recibirle en mi casa y hablar con él hasta 1911, después del estreno de nuestra Canción de cuna…” Sin embargo,  Gregorio le había conocido antes en su tertulia de café  en 1898. “Era golosísimo”- escribe María.

De Galdós, dice: “Es el primer escritor español que ha tenido piedad de las mujeres. El primero, tal vez, en comprender que una mujer no es mero motivo emocional o sensual para los sentimientos y los deseos de un hombre, sino que siente y sufre y goza y desea en sí misma y por sí misma; en resumen, que vive como él”.

De Santiago Rusiñol, a quien conocen en París en 1905, escribe: “Poseía el sentido del efecto dramático…Combatió la farsa, burlándose de ella, en todas sus obras: la farsa del heroísmo militar en El héroe; la farsa de la caridad en Libertad; la farsa de la poesía en Los juegos florales de Camprosa…A su amistad debemos el primer paso decisivo en nuestro camino de autores dramáticos”. Escriben en colaboración la obra Vida y dulzura, Los sabios de Villatriste, en catalán, que estrenan en 1907 en Barcelona y Madrid.

“A los hermanos Quintero debemos nuestros estrenos en el teatro Lara, de Madrid…En 1909…emplearon esa autoridad suya a favor nuestro obligando a los empresarios del teatro Lara a estrenar nuestra comedia en dos actos La sombra del padre”. En 1910, El ama de casa. Tras el estreno “afortunado”, “renuncié a mi puesto de maestra de escuela y me dediqué exclusivamente a la literatura”. En 1911, estrenan en el Lara Canción de cuna.

Juan Ramón Jiménez, el amigo perfecto, encarnó para mí durante mucho tiempo el ideal de fraternidad entre hombre y mujer que tanto se sueña y casi nunca se consigue…Él ha puesto título a casi todas nuestras novelas largas y cortas: Tú eres la paz, Golondrina de sol, Margarita en la rueca…Casi todos los atardeceres venía a nuestra casa…A él está dedicado nuestro libro Motivos, recuento de impresiones de nuestro primer viaje fuera de España”.

“A Pedro González Blanco, el amigo fantástico, le interesaban dos cosas que me interesaban a mí también: el problema moral, es decir, el sentido de la conducta, y el ansia de saber y aprender…Despreciaba la gloria literaria tan absolutamente como yo”.

“Nuestros” músicos

El primero al que cita es a José María Usandizaga (1887-1915). Se conocen el verano de 1912 tras haber visto el músico vasco una representación de Canción de cuna en San Sebastián. “El día que en San Sebastián nos conocimos nos hizo oír los fragmentos de música que ya había compuesto para Saltimbanquis”. Con el título de Las golondrinas se estrenó en 1914 en el Circo Price. Fue un éxito. “Estuvo con nosotros casi todo el invierno…Quería componer una ópera [La llama, estrenada póstumamente en 1918]…A Jose Mari los personajes no le importaban; necesitaba situaciones dramáticas…Había nacido dramaturgo como Verdi, lo mismo que Wagner”.

A Manuel de Falla lo conoce en París pocos meses antes de la I Guerra Mundial. La lectura de su guía sobre Granada le había inspirado Noches en los jardines de España, que le dedicó en un primer momento. “Joaquín Turina nos había hablado de él, y gracias a él le encontramos…La música de Falla es la quintaesencia de la sensualidad…habla de sangre y muerte, de fuego en las entrañas, de pasión exclusiva y celosa, de anhelo no logrado o, lo que es aún más fuerte, de deseo, de anhelo reprimido…A medida que pasaban los años, su fervor religioso degeneró en pasión maniática…Sentía escrúpulos de conciencia, y le parecía que escribir para el teatro era poco menos que pecado mortal”. De hecho, la amistad se rompe porque Falla no se decide a componer la música de Don Juan de España y han de echar mano de otro colaborador, Conrado del Campo.

“No recuerdo cómo conocí a Joaquín Turina: fue después del estreno de Las golondrinas…Nuestra colaboración empezó con Margot, zarzuela en tres actos [se estrena en 1914 en el teatro de la Zarzuela]…Escribió la música de escena para nuestro milagro Navidad [1916. La virgen paseando del Museo Municipal de Colonia fue la simiente de esta obra]…Para preparar la ópera en un acto Jardín de Oriente hice con Turina un corto viaje al norte de África. Quería él escuchar y anotar algunas armonías árabes y entrar en el ambiente”.

María Rodrigo colaboró al menos dos veces: en Linterna mágica, espectáculo de variedades, en 1921. Y en el cuadro popular Salmantina, en 1924.

María y el teatro, “la dramaturga más destacada de principios del siglo XX”

Desde Gertrudis Gómez de Avellaneda muy pocas autoras habían escrito para el escenario.

“El drama atrae, la tragedia fascina, la plácida comedia parece argumento digno para una acción escénica”- escribe en su autobiografía.

Sus obras favoritas son: El reino de Dios, Don Juan de España, Sueño de una noche de agosto y Rosina es frágil, puestas en escena en el teatro Eslava entre 1916 y 1918. “Les tengo especial amor …por haberme brotado más de adentro, por llevar la huella de un gozo o de un dolor trascendentales, de una hora o un segundo inolvidables”.

Tenía muy claro cómo debía ser este teatro: Nuestra obra está fundada siempre en la más absoluta realidad”. “Es preciso mostrar los infiernos sin melodrama”.

De El reino de Dios, elegía en tres actos  comenta que se fue a León, a la casa de Misericordia, para ver y oír ese mundo. Se la dedica a Sor Antonia Osés, “madre admirable”, la directora. Se estrenó en el teatro Novedades de Barcelona el 31 de diciembre de 1915 por la compañía [Enrique] Borrás-Martínez Sierra, primera compañía dramática creada por su marido. En 1916, en el teatro Eslava de Madrid. En 1927 se representó en Londres, en el Strand Theatre, con el título The Kingdom of God, y en 1928 la actriz Ethel Barrymore la llevó a la escena en Nueva York, en el teatro Schubert.

Don Juan de España es “nuestra propia versión de El burlador de Sevilla…Ni una sola palabra está escrita ni pensada en Sevilla…En Madrid está escrito el primer acto…El segundo se escribió en París, en el hotel d´Harcourt…En Barbizón, en la pensión Las Pléyades, el tercero…El acto cuarto se escribió en Viena…En Berlín salió a luz el acto quinto, en una pensión de la Grünewald…De vuelta a París se resolvió y escribió el acto sexto; el séptimo y último, en Madrid”.

Sueño de una noche de agosto, comedia en tres actos, se estrena en 1918 en el Eslava. En 1920 se estrena en el Royalty Theatre de Londres con el título The romantic young lady (La señorita romántica). “Cruzó el mar y arribó a Norteamérica, donde, lo mismo que otras hermanas suyas, sirve como libro de texto para lengua española en varias universidades y escuelas…Vertida al italiano,…en Francia se radiodifunde…”.

Rosina es frágil, comedia en un acto, “es una aventura meramente personal”, que agradece a la primavera y al escritor Alphonse Allais, quien le motiva con sus comedias en un día en blanco.

Reivindicación del nombre y la obra

En 1987, la crítica literaria norteamericana Patricia O´Connor publica Gregorio y María Martínez Sierra, crónica de una colaboración, donde se recoge la siguiente opinión de Pedro González Blanco, crítico y escritor: “Gregorio Martínez Sierra jamás escribió nada que circulase con su nombre. Ya fuese novela, ensayo, poesía o teatro. Eso es algo que Juan Ramón Jiménez. Ramón Pérez de Ayala y yo sabemos muy bien. Eso es algo que Usandizaga sabía muy bien; sabía que el libreto de Las golondrinas era de María. Turina sabía que el libreto de Margot era de María. Falla sabía que las directrices para los ballets de El sombrero de tres picos y El amor brujo eran de María. Eso es algo que Marquina sabía muy bien; El pavo real fue escrito por María y puesto en verso por Eduardo. Arniches lo sabía: los dos actos de La chica del gato eran de María, etc. Pero quienes mejor lo sabían eran los actores, que siempre estaban nerviosos cuando salían de Madrid y en especial cuando viajaban por América: “El tercer acto que tiene que enviar doña María no ha llegado todavía y tendremos que suspender los ensayos”.

En una carta a su hermano Alejandro en 1948, María le confirma: “De que soy colaboradora en todas las obras no cabe la menor duda, primero porque es así, y después porque lo acredita el documento voluntariamente redactado y firmado por Gregorio en presencia de testigos que aún viven y que dice expresamente: “Declaro para todos los efectos legales que todas mis obras están escritas en colaboración con mi mujer, Doña María de la O Lejárraga y García. Y para que conste firmo ésta en Madrid a catorce de abril de mil novecientos treinta”. Además, aunque, después de esto, todo es superfluo, tengo numerosas cartas y telegramas que prueban no solo mi colaboración sino que varias obras están escritas solo por mí y que mi marido no tuvo otra participación en ellas que el deseo de que se escribiesen y el irme acusando recibo de ellas, acto por acto, según se los iba enviando a América o a España cuando yo viajaba por el extranjero. Las obras son de Gregorio y mías, todas, hasta las que he escrito yo sola, porque así es mi voluntad”.

En este año también escribe a María Lacrampe lo siguiente: “Yo ahora estoy haciendo no examen sino recuerdo de mi vida porque quiero escribir un libro de memorias con el plausible fin de ganar un poco de dinero con una bonita obra de arte y al recorrer las horas pasadas siento rabia contra mí misma por las muchísimas que he desperdiciado en sufrir por amor: ahora que lo veo a la clara luz de la ancianidad veo que no valía la pena “esa pena insolente y mal nacida que no tiene consuelo ni medida”. Claro es que como he seguido siempre el consejo de Goethe: “Si tienes un monstruo, escríbele”. Tal vez a esa calamidad debo el haber escrito algunas cosas que no están mal del todo”.

Su vida (“Yo, panteísta y terrena”)

María de la O Lejárraga García nace el 28 de diciembre de 1874 en San Millán de la Cogolla. “Siempre he llevado en el corazón el huerto riojano en que jugué de niña”.

Se considera de la Generación del 98, “el grupo de escritores que empezamos a emborronar papel en los últimos años del siglo XIX. Todos andábamos soñando la vida entre los dieciocho y los veinticinco” (ella tiene 24).

Fue aprobada como Maestra de Primera Enseñanza Normal el 28 de junio de 1895, siéndole expedido el título el 22 de agosto de ese mismo año [La escuela, situada en la plaza del Dos de Mayo, se llamaba en su época Escuela Modelo. Hoy es el colegio Pi y Margall]. En 1908 solicita la excedencia de su cargo de maestra pero su petición le es denegada.

“El amor común al arte dramático” es lo que le hace conectar con Gregorio Martínez Sierra, 7 años más joven [n. Madrid el 6 de mayo de 1881]. “Antes de ser siquiera lo que se llama novios habíamos escrito y publicado cuatro libros: “El poema del trabajo” (1898, Gregorio); “Cuentos breves” (1899, María); “Diálogos fantásticos” (1899, G) y “Flores de escarcha” (1900, G)…El poema del trabajo y Cuentos breves logramos editarlos en secreto juntando nuestros escasos ahorros. Firmamos yo, por ser maestra de escuela, los Cuentos, destinados a los niños; él, por ser reconocidamente poeta, el poema”…Nuestra primera obra, después de casados [el 30 de noviembre de 1900], fue un poema ¡en verso!” (para almacenes Marín, en la calle Herradores, 12)…Por la misma época escribí yo un libro de encargo…Mi marido se ocupaba en fundar y organizar la primera de sus empresas editoriales [La Biblioteca Nacional y Extranjera, fundada por el literato inglés Leonardo Williams]”…Contribuimos a la colección con la segunda de nuestras novelas cortas: Horas de sol [La primera, antes de casarse, fue Almas ausentes. “Gregorio pasó quince días interno voluntario en el manicomio del renombradísimo doctor Esquerdo, colega y amigo de mi padre”, para inspirarse] …También escribimos un drama humano y contemporáneo…Saltimbanquis…No se estrenó…y le incluimos en nuestro primer libro de tamaño normal, Teatro de ensueño [1905. Su argumento sirvió en 1914 para reelaborar la ópera Las golondrinas, de Jose Mª Usandizaga]”. De 1916 a 1926 Gregorio fue el director y empresario del teatro Eslava. Su proyecto artístico fue el llamado “Teatro de Arte”. “Su vocación esencial fue la de director de escena”.  Con Eduardo Marquina colabora en dos ocasiones: El pavo real, estrenada en 1922 y basada en “viejas leyendas hindúes” y Una noche en Venecia, estrenada en 1923.

Entre los argumentos que da para firmar sus obras con el nombre de su marido, cita: “Siendo maestra de escuela, es decir, desempeñando un cargo público, no quería empañar la limpieza de mi nombre con la dudosa fama que en aquella época caía como sambenito casi deshonroso sobre toda mujer literata”. De hecho, Clarín había escrito por esos años: “…La [mujer] que recurre a las letras de molde para llenar el alma de vana gloria es ni más ni menos (y eso cuando lo es) la mulier formosa superne [mujer hermosa desde lo alto] de Horacio; y digo cuando lo es, porque las literatas, salvadas honrosas excepciones, ni siquiera superne son hermosas, y desde el moño  a los talones parecen caballos o peces”.

Ella, al final de sus memorias, escribe: “Una hembra no renuncia, no se anula voluntariamente más que en el amor”.

Atraída por la obra de Saint-Exupéry

“A mí me gusta muchísimo, porque escribe exactamente lo mismo que yo con una emoción contenida, como si le diera vergüenza sentirla, pero no lo pudiese remediar…Tiene un espíritu muy semejante y estilo muy parecido al mío, sobre todo en el modo de expresar la emoción escondiéndola y frenándola un poquito”- escribe a su amiga María Lacrampe en 1949.

Inspiración para  Walt Disney

En 1956 aparece publicada en Buenos Aires por la editorial Hachette el volumen de cuentos Viajes de una gota de agua. Además de la crónica de la gota de agua, recoge tres cuentos infantiles dramatizados: Merlín y Viviana, La gata egoísta y El perro atontado. Esta última comedia se la había enviado a Walt Disney durante su estancia en los Estados Unidos. Este la rechazó, pero aprovechó la idea para su película de dibujos animados La dama y el vagabundo.

Su obra, en breve

Se compone de casi cien obras literarias.
En el semanario Instantáneas comenta la foto de un tren, un encargo que les pasa Jacinto Benavente. En Los Lunes de El Imparcial  “publicóse nuestro primer cuento”.
En 1904, aparece el tomo de novelas cortas “Sol de la tarde”, seguido por las novelas La humilde verdad (1905) y Tú eres la paz (1906).
La casa editorial Garnier, de París, que entonces tenía sección española, publica cuatro libros: Granada, guía emocional, y Motivos, en 1905; La feria de Neuilly, en 1906; y La aldea ilusoria, en 1907.
En 1903, un grupo de cinco personas pone en marcha la revista literaria Helios [además de María y Gregorio, participan Juan Ramón Jiménez, Ramón Pérez de Ayala y Pedro González Blanco], “pienso que por mi apasionado amor al sol [En 1924 construye Villa Helios en Cagnes-sur-mer, que vende en 1931 para comprarse una casa en Niza] y a causa de mi no menos desordenada afición a la mitología griega”. Fueron 15 números en los que aparecieron “todos los nombres que significaban algo en la literatura española del momento”. “Aquella época [1903-1904] de Helios ha sido tal vez la más feliz de mi vida“.

Algunas reflexiones, confesiones y percepciones

Definición: “Como española, soy ventanera –o balconera”.
Pasiones: “La porcelana ha sido una de mis pasiones”.“He sentido siempre amor apasionado por la música”.
Maternidad: “Faltábame el instinto maternal. Jamás, jamás, ni aun en el más sincero de mis trances de amor, he soñado con tener en los brazos a un hijo de mi carne y de mi sangre”.
Religiosidad: “Fui beatita y practicante estricta de los doce a los veinte, y no me decidí a abandonar el redil espiritual…hasta bien cumplidos los veintisiete [1901]”. “Tengo tal afición al calor y me causa tal terror el frío que nunca he podido imaginar el infierno con llamas, sino con temerosos témpanos de hielo”.
Gregorio, los hombres: “melancólico por naturaleza… el pesimismo, característica fundamental de su espíritu”.
“Esas alternativas de rencor y fervor son reacciones esencialmente masculinas”.
“¡Cuánto he aprendido y sigo aprendiendo, callando, callando mientras otros hablan!”.
Conocer un país: “Si se ha de comprender y gozar un país, hay que vivirle con sus naturales”. “Las obras dramáticas y musicales, si quieren saborearse en perfección, hay que escucharlas en el país en que se engendraron”.
Francia: “El sol de Francia no tiene luz de oro sino de plata”. “Francia no se divierte más que en París, en Marsella y en Niza”.
París: “Sus grises crepúsculos me dan melancolía”.
Bruselas, Flandes: “Serenidad es la impresión esencial que sobre un inquieto espíritu latino produce la tierra de Flandes”. “La niebla es el hechizo primordial de Bruselas…Las tiendas de flores son maravillas de cuento de hadas…El Museo de Historia Natural de Bruselas es el mejor ordenado y más claro de entender de todos los que he visto en Europa”.
Nacionalismos: “Me da náuseas todo nacionalismo”.
Los españoles, poco aficionados a tomarnos trabajos minuciosos de preparación, somos formidables improvisadores”.
La gente vasca sabe comer y beber superabundantemente”.
Barcelona es ciudad para gourmets”.
Rosario Pino, “tal vez la mejor actriz española del siglo XX”.

PARA SABER MÁS…


https://www.youtube.com/watch?v=BG67YowNhuk. Inicio de la película Canción de cuna, de José Luis Garci (1994).

[La próxima semana: Teresa de Jesús, otra andariega].


jueves, 12 de marzo de 2015

ANDARIEGAS: MARÍA MARTÍNEZ SIERRA, UNA MUJER POR CAMINOS DE ESPAÑA



En este mes de marzo, protagonizado por Teresa de Jesús, una andariega inquieta, es un buen momento para hablar de otras mujeres, más desconocidas u olvidadas…

“Este libro no es una autobiografía ni siquiera parcial” –comienza María Lejárraga, que firma con los apellidos de su marido, Gregorio Martínez Sierra. “Una mujer por caminos de España es un breve recuento de impresiones casi meramente pictóricas, recogidas durante unos cuantos años- de 1931 a 1938…”- dice.

Mis andanzas de propaganda

María cuenta cuáles son sus discursos y cómo se plantea su faceta pública (“Se trataba de hacer propaganda política”) entre 1931 (al instaurarse la República) y 1938 (ya durante la Guerra Civil): “Hablaré de la vida cotidiana, de su miseria, de su dolor, de cómo hay que vencerlos a fuerza de unión, de saber, de conciencia…hablaré a las mujeres, siempre a las mujeres, que son las que hacen el alma de los pueblos…”.  “Cuando hablo en un meeting nunca empiezo hasta que una sutil telepatía me da el tono en que he de comenzar, hasta que una mirada o dos o tres han dicho: “Nos fiamos de ti”.  … “Hablo, más que como en un meeting, como en una escuela…mi propósito, siempre que hablo en público, es lograr que los que están oyendo entren en sí mismos y hallen dentro de sí y por sí la razón o el error de lo que les propongo”.

En La Mancha, en 1932; en Almansa: “Hay que unirse, hay que comprender por qué y para qué nos hemos unido, hay que ser leales a la unión, hay que ayudar a los hombres a romper las cadenas y a salir del pantano, hay que aprender”.  En el Ateneo de Cartagena (El anuncio: “La compañera María Martínez Sierra dará esta noche en el Ateneo una conferencia con el tema  “Por qué soy socialista”. No faltar”): “Soy socialista por puro realismo…Soy socialista, en primer lugar, porque me espantó el drama de la clase media: médicos, profesores, ingenieros, arquitectos, periodistas. La inquietud (económica)…”. En Granada, como candidata, en 1933, “por primera vez van a ser electoras las mujeres”. “Vengo de propaganda electoral…No encontré mujeres a quienes convencer. Porque en Granada y su provincia la mujer no existe…Socialmente no existe. No cuenta; jamás se le ha ocurrido que pudiera contar. Ni a ella ni a nadie…Nadie había pensado en utilizar para nada la fuerza formidable del elemento femenino”.  En Castril, un pueblo del altiplano de Granada. “A Castril me tocó ir de propaganda electoral en octubre de 1933”. Loja, Alfacar, “un buen rato de argumentos materialistas – vamos a echar la cuenta juntas para que os convenzáis- que son los más eficaces para convencer  al sexo femenino que tan errónea fama tiene de soñador, sentimental e ilusionista”.

A Granada de nuevo a celebrar el Primero de mayo de 1934 con sus electores (a pesar de haber perdido las elecciones en noviembre de 1933). Va con Fernando de los Ríos y Ramón Lamoneda (a él le dedica Una mujer por caminos de España, “A Ramón Lamoneda, mi compañero de diputación y preocupación por la trágica provincia de Granada, político sincero, hombre honrado y amigo leal”), los tres con acta de diputados socialistas. “Yo, en este haz, represento el realismo”.  Por la noche, les invita a su casa García Lorca y toca al piano, solo para ella, “unas cuantas canciones que he recogido últimamente por esos caminos de Dios”. Nunca más le vuelve a ver.

A La Rábida, un pueblecillo al sur de la provincia de Granada, donde están “los ojos más hermosos de la tierra”, pero con tracoma, “conjuntivitis purulenta, plaga y maldición de la costa mediterránea”. Allí habla a las mujeres de las bondades del saber leer. “ El saber leer sirve para todo: sirve, en primer lugar, para ya que han nacido los hijos, aprender a criarlos, a limpiarles los ojos siquiera dos veces al día con agua y no con saliva, para que no tengan legañas ni tracoma; a frotarles el cuerpo, si el jornal no da para comprar jabón, con agua también, hay tanta en el mar, y arena fina de esa  que parece oro que está en aquel remanso de la orilla, lo mismo que frotaríais un caldero de cobre, hasta que reluzcan de limpios, a peinarles las greñas…El leer sirve para aprender a ser personas, para darse cuenta de cómo es el mundo…”.

En El Ferrol, en primavera, durante la Cuaresma de 1936 en un mercado “en el cual acostumbraba a distribuirse y venderse la pesca”. Les dice: “No hay que dejar de ser cristiano para ser socialista…Leed el Evangelio, y entenderéis lo que en lenguaje más parecido al vuestro, intentamos deciros…las Epístolas…”.

“Guardo grata memoria de una reunión en la Casa del Pueblo de Águilas, provincia de Murcia…”.

En un pueblo pequeño de los alrededores de Madrid. “Por razones de familia, estuve en él repetidas veces durante mi juventud…”. “Sus antiguos conocidos no nos tienen simpatía alguna”- me dijeron mis compañeros de propaganda”. Ella empieza dirigiéndose a los niños. “Empecé a hablarles de sus derechos. ¡Los derechos del niño, oh Ginebra!, la limpieza, el alimento suficiente, la ropa bastante, la escuela risueña, el hogar tranquilo, a satisfacción del padre, el buen humor de la madre, la esperanza, ¡la seguridad! De llegar a ser hombres y mujeres que sirviesen para algo, ¡para mucho!, en el mundo y gozasen la vida que es buena para quien la sabe buscar y dominar…Todo esto que os acabo de decir quería habérselo dicho a vuestros padres y a vuestras madres, pero da lo mismo: vosotros se lo diréis por mí, vosotros reclamaréis todos los días…Y, a fuerza de oíroslo decir y repetir, vuestros padres, que para ellos se resignan a la pobreza sin esperanza, seguramente s decidirán, por vosotros, a pensar que puede haber un camino que os lleve a vida más grata…, puede que hasta digan: “ Si ese camino existe, vamos a buscarle”.

En un pueblo de Asturias, oficia de oradora junto a Matilde de la Torre y Dolores Ibarruri (Pasionaria)… “No tengo la elocuencia tribunicia de Matilde de la Torre, su filosofía, su profundo sentido de la Historia; no tengo el entrañable fervor de Pasionaria, su fe en la teoría y en la jerarquía…”. Pero ella también tiene su modo: “Sé que, cuando hablo, con frecuencia muevo a reír y a llorar sobre la misma frase, y más especialmente a los hombres que a las hembras…todavía no he llegado a comprender por qué…”.

Firmado en Niza en 1949, cuenta en su prólogo -para “la versión norteamericana”-  algo sobre su infancia “feliz y llena de curiosidad”.

“Antes de los cuatro años, me veo leyendo…una Guía de balnearios de España…¡Lo que habré yo leído de los cuatro a los siete años!...hasta los siete no estudié lecciones…mi madre me puso en las manos mis dos primeros libros de texto, una Geografía y una Historia Sagrada…Los inviernos de su infancia desde los cuatro años  a los dieciséis, los vivió en la ciudad, en casa de su abuelo…Hacia 1880, la llevaba todas las tardes a dar un paseo por las afueras…[En la adolescencia] trabé conocimiento y entrañable amistad con mi padre. Primero habíase trasladado a un pueblo al pie de la Sierra de Guadarrama, Buitrago…De casi todos aquellos colegios y asilos [de la periferia de la capital] llegó durante los últimos lustros del pasado siglo, a ser médico [mi padre]”.

A pesar de no ser “autobiográfico”, descubrimos en cada capítulo breves notas sobre su vida. En el primero, por ejemplo, escribe: “Mi padre era médico rural…Mi madre, mi única maestra- que hasta que tuve que estudiar carrera no he ido jamás a escuela ninguna…leyendo vorazmente como siempre he leído…Entre doce y trece años, por azar, conocí a Pablo Iglesias…oí por primera vez la tremenda palabra “socialismo”…La primera Casa del pueblo en que entré fue la de Bruselas, teniendo ya más de veinticinco años (Ignoraba yo entonces que tal institución existiese en España…Hasta que acaeció la República, ingresé en el partido socialista, y empecé en 1931 mis trabajos de propaganda, no conocí la emocionante red de Casas del Pueblo españolas…Bélgica fue mi iniciadora en el socialismo), en un viaje de estudios que me tuvo un año entero fuera de mi patria, corriendo Europa ( Yo corría desde por la mañana a cumplir mi deber visitando escuelas , tomaba notas, redactaba apuntes; en las horas libres, visitaba museos; algunas noches, iba a algún espectáculo)…Fui en mi juventud, de los veintitrés y los treinta y tres, maestra de escuela en uno de los barrios populares de Madrid”.

En el tercero, “Guardia de honor”, dirigiéndose a los asistentes a una conferencia suya en el Ateneo, empieza: “Voy a hablar de mí misma…Soy la hija mayor de un médico que trajo al mundo a otros siete varones y hembras…”.

En el décimo, titulado “La Pasión de Cristo, proceso político”,  narra: “De los quince a los veinte, la casa de mis padres, en la cual habitaba la mitad del año, estaba situada en el atrio mismo de la parroquia…el párroco me enseñó latín…el sacristán me daba los pedazos de caña que servían para alisar los largos y brillantes tirabuzones…tenía mi Cartilla de rezos, mi Misal, mi Manual de administración de Sacramentos, sabía de memoria la liturgia de entierros y bautizos , el color de los ornamentos para cada domingo del año…”.

En el capítulo XII, Tres voces de mujer, explica: “Pasé todo el año 1935 recorriendo prisiones para confortar a los compañeros encarcelados [tras la revolución de octubre de 1934]  y trabajando en los Comités formados para auxiliar a las familias de los muertos y los presos, asegurar la defensa ante los tribunales de los procesados y facilitar la huida al extranjero de los perseguidos”.

En el décimo tercero, relata: “Cuando el 17 de octubre de 1936 salí de mi casa de Madrid camino de Berna, a cuya Legación había sido destinada como Agregada Comercial…”.  También habla de uno de sus sueños: “vivir en la ciudad y tener un jardín como en el campo, como en la infancia”. 

En el décimo cuarto, ensalza y agradece a Bélgica: “Pensaba detenerme allí una semana. Estuve seis meses…desde noviembre de 1937 a abril de 1938…Acogiste a los niños españoles no como  a refugiados…sino como a hijos propios…No escribían: “los señores en cuya casa vivo, tienen…” sino “tenemos…”…No les consintió que olvidaran ni un solo día que eran españoles…más de cuarenta meetings y fiestas brillantemente organizados para recoger fondos”.

Así narra sus andanzas esta andariega, otra mujer inquieta y vagamunda- como decían de Teresa de Jesús.



viernes, 27 de febrero de 2015

MONTSERRAT DEL AMO Y GILI. Una biografía a través de sus palabras

Ayer, 26 de febrero, murió en Madrid a los 88 años, una estupenda narradora oral, maravillosa conversadora e inteligente desarrolladora de conflictos, pegados a la realidad.

Sus cuentos, su escritura toda está basada en observar. “Yo no presento temas (la droga, la convivencia, la democracia…), sino personajes… Busco calidad literaria” -son algunas de sus máximas.

RECUERDOS DE INFANCIA: UNA FAMILIA DE LIBREROS Y EDITORES

“Empecé a leer por mi cuenta novelas de aventuras…En los tres años de la guerra me lancé a leer vorazmente. Leía en las colas de la cárcel; y en las colas para comprar comida; y en el sótano, bajo los bombardeos…Julio Verne, Karl May y, en seguida, Dickens. También Robinson Crusoe y La isla del tesoro…Uno de mis libros preferidos fue A través del desierto y de la selva, de Sienkiewicz”.

“Mis hermanas [es la más pequeña de 9 hermanos] no habían estado como yo a los nueve años en la cola de la cárcel para llevar ropa y comida a su padre aguantando miedos e insultos, ni habían jugado en el sótano con los evacuados de Navalcarnero bajo los bombardeos, ni se habían peleado por las últimas cebollas del mercado”.

“Después de la guerra, a los doce o trece años, empecé a ir al teatro de verdad con frecuencia. La primera obra que vi representada fue La vida es sueño. Vivíamos entonces en la calle de Villalar, en el barrio de Salamanca…Me impresionaron especialmente Nuestra ciudad, de Thornton Wilder, que plantea el tema de la muerte, y La herida del tiempo, de Priestley, historia de la descomposición de los ideales y el fracaso personal de todos los miembros de una familia a través del tiempo…Las funciones de teatro son el mejor recuerdo que tengo de los años de colegio, casi el único bueno”.

“Montse debe llevar las cuentas de la librería”

“A los quince años (1942) fui a caer a la Escuela de Comercio…Estudié el Peritaje de la Carrera de Comercio, tres años en el colegio y después en la escuela estatal, y empecé el Profesorado Mercantil, que me negué a terminar después de la muerte de mi madre (+ 1947) y la publicación de mi primera novela   [Hombres de hoy, ciudades de siglos. 1948].

ESCRIBIR

“Tengo siempre varias ideas bullendo en mi cabeza…Primero aparecen los personajes, después invento la trama argumental…Antes me documento a fondo… Escribo deprisa, como al dictado, cinco, seis horas al día por lo menos…No escribo nunca por la noche. Así, hasta tener treinta o cuarenta folios. Los tres o cuatro primeros capítulos del relato agotan mi impulso inicial…Cuando la historia está escrita, corregida y en limpio (El título es lo último que decido), es cuando me planteo en qué editorial, en qué colección me parece que ese libro puede llegar a un mayor número de lectores…”.

Sus favoritas: La piedra y el agua y La casa pintada.


La piedra y el agua es la crónica de una crisis familiar…Fue una dura prueba. Estaba sola, me enfrentaba a los finales de mi familia (su padre había muerto un año antes). Creo que en este volumen  hay mucho de los míos y de mí misma”.

Rastro de Dios

“Nace del deseo de escribir mi propio cuento de Navidad, yo que tantos y tan bonitos había escuchado y leído”.

“Es el primer libro de verdad que tuve” -cuenta Paloma Díaz-Mas en su obra Como un libro cerrado (Anagrama, 2005), de recuerdos literarios. “Debió de regalármelo algún amigo de la familia cuando hice mi primera comunión, es decir, cuando yo tenía siete años…La historia estaba escrita en un lenguaje sencillo y hermoso y aún hoy me conmueve; y, sobre todo, iba acompañada de unas bellísimas ilustraciones de Dora Roda…”.

Paloma coincidió años más tarde con Montserrat del Amo en la Facultad de Filología, “entonces era una autora bastante conocida”. Pensó en abordarla y pedirle que le dedicara su primer libro de verdad, pero no se atrevió. “Y me quedé sin decirle lo agradecida que estaba por haber escrito ese libro…”.

Seguro que hoy tiene, como yo -que estuve un día en su casa y me regaló un libro suyo sobre la pandilla de los Blok (siempre he pensado por qué esa colección,  y la de Oscar, de Carmen Kurtz, no  estaban, al menos, al nivel de la serie Los cinco de Enid Blyton…) -un recuerdo para ella.


Y POR SI QUIERES SABER MÁS…

http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/Montserrat/. Página de la autora en el Centro Virtual Cervantes

http://www.conoceralautor.com/entrevistas/ver/MjEwNg==.  Entrevista a Montserrat del Amo.

Vocación y oficio: Montserrat del Amo, por Rosario Hiriart. Anaya, Madrid, 2000.

(Muchas de las citas están tomadas de este libro. Gracias).


jueves, 26 de febrero de 2015

OLIVER SACKS: GRATITUD EN LA HORA DE LA MUERTE

Hace casi dos años, publicó un artículo al filo de los 80 años en el que se mostraba emocionado por iniciar una nueva década, que su padre - muerto a los 94-, había definido como una de las mejores de su vida.


Ahora, a los 81, nos revela que le quedan pocos meses de vida y, a pesar de ello, su sentimiento predominante sigue siendo el de la gratitud y el agradecimiento por lo que ha recibido y lo que le ha sido dado. Un ejemplo de positividad y  de disfrute hasta el final.


UN ANTROPÓLOGO EN MARTE. Un ejemplo de escritura y vida


Oliver Sacks, neurólogo, considerado “uno de los grandes escritores clínicos del siglo XX”, narra en este libro la experiencia de 7 de sus pacientes. “Me he quitado la bata blanca…y me he dedicado a investigar las vidas de mis pacientes tal como son en el mundo real…siete metamorfosis provocadas por el azar neurológico…”. Su método ha sido el de escucharles para ayudarles a reconstruir su mundo -según el modo “empático” de G.K. Chesterton, el escritor creador del  personaje/detective del “Padre Brown”.

Con su descripción de casos, Olvier Sacks nos ayuda a ponernos en los “zapatos” de otros  para entender mejor. A valorar lo que, de siempre, hemos dado por bueno: “Es mejor ver que no ver”. Pero, ¿en todos los casos…? A veces no es tan fácil ni tan simple.

Por ejemplo, un ciego casi de nacimiento que recupera la vista. Pero, contra lo que pudiera parecer -de ahí el calificativo de “paradójico”- este hecho no es automático ni sale gratis: hay que “pensar más deprisa”, comprender las expresiones faciales, entender las distancias, el tamaño, la perspectiva… “Nosotros -los videntes- vivimos en el espacio y en el tiempo; los ciegos solo viven en un mundo de tiempo”. La nueva situación supone estrés, y voluntad, y capacidad, de adaptación.

A pesar de todo, Sacks habla del potencial “creativo” de la enfermedad y de la plasticidad del cerebro para adaptarse a condiciones difíciles. Lo que otros llaman “la imaginación de la naturaleza”. Como le dijo  en una ocasión un fisioterapeuta: “El sistema nervioso crea sus propios caminos”.

El caso del pintor ciego al color

Este es el caso de otro de sus pacientes, el señor I. Este le escribe a primeros de marzo de 1986:  

“Soy un artista de bastante éxito que acaba de cumplir 65 años…El 2 de enero de este año iba conduciendo mi coche y choqué con un pequeño camión…En la sala de urgencias del hospital de mi barrio me dijeron que sufría una conmoción cerebral. Mientras me reconocían la vista descubrí que era incapaz de distinguir las letras o los colores…ESTOY COMPLETAMENTE CIEGO AL COLOR…Mi perro marrón es gris oscuro. El zumo de tomate es negro…”. El color había desaparecido “no solo en la percepción, sino también en la imaginación y en la memoria”.

Tras una mentalización y adaptación, el señor I. decidirá que si no puede pintar en color, pintará en blanco y negro. Unas gafas especiales con una longitud de onda determinada le ayudan a percibir mejor los contrastes (aunque no le devuelven el color. “Los colores son construidos por el cerebro” -explica Sacks).

Con el paso del tiempo, el pintor desarrolla una aguda visión nocturna y aprende a valorar un mundo “de pura forma, sin la confusión que aportan los colores”.

Otros casos que aparecen en el libro son: la vida de un cirujano con síndrome de Tourette, una enfermedad “desinhibitoria”. O el pintor de un solo cuadro, el artista de la memoria Franco Magnani, que consigue pintar de memoria su pueblo de infancia, desde todos los ángulos posibles - sin verlo.

Oliver Sacks, de forma amena y divulgativa, nos hace entrar en sus casos clínicos, y entenderlos.  A sus más de 80 años sigue teniendo la pinta de un niño travieso, una especie de “pitufo” sin gorro.

Ahora, al saber que le queda poco de vida, mi estima por él crece. Siempre he admirado a las personas apasionadas de su trabajo, de su vocación, sea el de recomponer las líneas telefónicas, de arquitecto paisajista o de cómico. Ahora, además, tenemos su última lección de vida.

“Deseo, en el tiempo que me queda, estrechar mis amistades, despedirme de las personas a las que quiero, escribir más, viajar si tengo fuerza suficiente, adquirir nuevos niveles de comprensión y conocimiento”.

Quizá le veamos en El Jardín Botánico de Nueva York, “mi lugar favorito para pasear y pensar” o junto a un lago, un río o una piscina, “pues casi siempre pienso en el agua”…

PARA SABER MÁS



http://www.youtube.com/watch?v=P0ZS-k_mno4. Entrevista en RTVE. Oliver Sacks o la complejidad de la mente.

miércoles, 28 de enero de 2015

TALLERES DE ESCRITURA (4). ERRORES MÁS FRECUENTES A LA HORA DE ESCRIBIR


A lo largo de estos diez años de talleres, he ido tomando nota de los errores más habituales en los textos que recibo.

Son fundamentalmente ortográficos (acentuación, signos de puntuación) y gramaticales (concordancia, laísmo). Por si os sirve, y para tenerlos en cuenta, ahí va un listado de los que más se repiten:

  1. Sí, adverbio afirmativo, siempre se acentúa. La conjunción condicional Si…, nunca. Ej: , dijo ella con determinación. Si me das un euro, te compro el periódico.
  2. Acentuación de más, adverbio, frente a mas, conjunción, que sustituye a pero, sin embargo. Ej: Es más alto. Se lo creyeron; mas (pero) les costó.
  3. se acentúa cuando es pronombre personal (Por …); no cuando es un adjetivo posesivo: mi perro.
  4. se acentúa cuando es pronombre personal (, dame esto). No, cuando es adjetivo posesivo (tu perro).
  5. Los adjetivos (determinantes) demostrativos NO se acentúan (este, ese, esa). Los pronombres demostrativos, tampoco.
  6. Se, pronombre, no se acentúa (Se pasó de la raya). , del verbo saber, sí ( una cosa).
  7. Repasar la diferencia entre por qué (interrogativo), porqué (sustantivo = motivo), por  que (relativo) y porque (conjunción causal). No son lo mismo.
  8. Es diferente el “sino” de “Si no me das esto…”.
  9. Solo: Ya no se acentúa en ningún caso (antes se diferenciaba el adverbio “sólo” (=solamente) del adjetivo “solo” = sin compañía).
  10. Fue ya no se acentúa. Es un monosílabo.
  11. Los puntos suspensivos (…) solo son  3. Siempre (no tantos como cosas pensabas citar…).
  12. En castellano, los signos de admiración y exclamación son dos, diferentes, uno al principio y otro al final (¡!, ¿?).
  13. Vigilad las concordancias.
  14. Gente: Se considera un sustantivo colectivo (como familia, rebaño, etc). Cuando funciona como sujeto, el verbo debe ir en singular. P.e: Esa gente nos está masacrando (NO están).
  15. El águila, pero La hermosa águila y Esta águila. Con nombres femeninos que empiezan por “a” tónica, va el artículo masculino “el”, pero con cualquier otro determinante, o si va precedido por un adjetivo, se usa el artículo femenino que le corresponde.
  16. Es necesario/a. El adjetivo necesario/a concuerda en género y número con el sujeto. “Es necesaria la lupa”. “Es necesario un cuaderno”.
  17. Quien: No lleva tilde cuando funciona como relativo. P.e: Ganó el premio quien (el que) mejor lo hizo.
  18. Frío y Día: Se acentúan siempre. Es un hiato y cada vocal pertenece a una sílaba distinta: frí-o, dí-a.
  19. Deber/Deber de. No significan lo mismo. “Deber de” indica que no estás seguro.
  20. El guión. La forma de escribirlo en el teclado es ALT+0151 o bien CONTROL+ Guión situado a la derecha del teclado. En Word, se encuentra en Insertar/Símbolos, incluido el de la Ñ. (Gracias, Susana, por la aportación).
  21. O sea se escribe separado, en frases explicativas.
  22. La segunda persona del singular del pretérito perfecto simple (en tiempos, indefinido), no lleva “s”. Se dice: comiste, dijiste, hablaste.