viernes, 21 de noviembre de 2014

84, CHARING CROSS ROAD, UN LIBRO DE CARTAS DELICIOSO


Fue publicado en Nueva York por primera vez en 1970 pero a España su traducción no llega hasta 2002 en Anagrama, 30 años más tarde.

El título alude a una librería de segunda mano en Londres, Marks & Co., y a la calle en que está situada, el número 84 de Charing Cross Road.

La relación epistolar comienza un 5 de octubre de 1949 entre la “señorita” Helene Hanff, residente en la ciudad de Nueva York, en la calle 14 East 95 th St., y la librería Marks & Co. 

En ella se describe como “una escritora pobre amante de los libros antiguos” que busca “ejemplares limpios de segunda mano…a un precio que no rebase los cinco dólares por unidad”.

El F.P.D. de la primera carta de respuesta se convierte en Frank (P.) Doel a partir del primer envío de un paquete de comida, coincidiendo con la Navidad de 1949. (Por unos amigos, “la remitente” se había enterado de que en Inglaterra existía el racionamiento tras la guerra. Este dura, de hecho, hasta 1953).

A partir de ahí, la relación se personaliza y se va convirtiendo en ayuda y complicidad durante los casi 20 años que dura, sin que sus protagonistas lleguen nunca a conocerse. (Su viaje, finalmente, a la librería, ya cerrada, se producirá en 1971, viaje que relata en La duquesa de Bloomsbury Street. Su interlocutor había muerto el 22 de diciembre de 1968, tras más de 40 años trabajando en la librería).

Poco a poco van surgiendo las confidencias: “Nunca fui a la universidad…tengo un gusto muy especial por los libros gracias a un profesor de Cambridge llamado Quiller-Couch…con uno de cuyos libros fui a dar en una biblioteca cuando yo tenía diecisiete años”.

Helene se define como “una lectora/escritora de guiones que trabaja en casa”, “Visto jerseys apolillados y pantalones de lana…mi mesa plegable de baratillo…tres estanterías”. Vive en la planta baja de “una casa de cinco pisos de ladrillo oscuro”. “Apenas gano 40 dólares semanales revisando guiones”- escribe en 1951. “Escribiendo para la tele Las aventuras de Ellery Queen (guiones de crímenes)”. En 1952 cuenta que le han subido a 250 dólares por guión (de Ellery) y, en 1953, que deja de emitirse la serie. “Escribo dramatizaciones de la historia de América”- cuenta en 1959. “Vendí un relato corto al Harper´s Magazine…Ahora quieren que les escriba un libro con la historia de mi vida (carta de 2 de febrero de 1961)”. “Estoy escribiendo ¡mi cuarto libro!, un libro de historia (de América) para niños (en 1964)”. “Toda mi vida me he visto obligada a ocupar cochambrosas habitaciones amuebladas y cocinas con cucarachas- escribe en 1956 en víspera de su desalojo y traslado definitivo a 305 East, 72nd St.

También habla de su relación con los libros, su uso y manejo: “Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo…Me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes…Pienso marcarlo a conciencia con suaves indicaciones a lápiz, para atraer la atención de un amante de los libros aún por nacer sobre los mejores pasajes…Va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente…Cada primavera hago una limpieza general de mis libros y me deshago de los que ya no volveré a leer”.

Uno de ellos, Vidas, de Walton, le proporciona una idea para “dramatizar incidentes de las vidas de gente famosa”, a petición de un programa de televisión. Y así, guioniza el episodio de John Donne (un poeta inglés del siglo XVI) raptando a la hija de su patrón… y consigue venderlo.

Sus opiniones

Dice que odia las novelas (“A mí no me gustan las ficciones…Soy una apasionada de los libros escritos por testigos oculares”), pero le encanta Orgullo y prejucio, de Jane Austen. “No me gusta Blake; tiene demasiadas visiones”. “A Donne hay que leerlo en voz alta”…

Sus intenciones si visitara Londres en 1950

Viajera “literaria”, expresa en varias ocasiones cuáles serían sus primeras visitas si “fuera” a Londres:

“Quiero ir caminando hasta Berkeley Square [Walpole y el personaje de Wodehouse, Bertie Wooster, vivieron ahí], bajar luego por Wimpole Street [Wilkie Collins y Elizabeth Barrett fueron algunos de sus moradores famosos], estar un rato en el interior de la catedral de San Pablo, donde predicaba John Donne, sentarme en el escalón donde Isabel se sentó cuando se negó a entrar en la Torre, y cosas así”. “Me gustaría ir en busca de la Inglaterra de la literatura inglesa”-resume la ciudadana de Filadelfia habitante de Manhattan.

También le interesan: “el metro, las antiguas escuelas de derecho Mayfair, el lugar donde estaba el Globe Theatre…Knightsbridge…[barrio residencial]”.

En 1956, anuncia que quiere conocer la librería (Marks & Co.), “y San Pablo, y el Parlamento, y la Torre, el Covent Garden y el Old Vic (teatro), y a la anciana señora Boulton (autora del mantel bordado a mano que le envía el personal de la librería).

Este está integrado (además de por Frank Doel)  por: Cecily Farr, Megan Wells, George Martin +1952, William (Bill) Humphries y Janet Pemberton, como queda constancia en la tarjeta que le adjuntan junto al mantel de hilo irlandés -en correspondencia por sus envíos de huevos frescos o en polvo, jamón, carne y conservas,  mientras dura el racionamiento en Inglaterra.

Su juicio sobre 84 Charing Cross Road: “A nice little short story”

Ella siempre la consideró así: “un agradable relato corto”. De hecho, pensaba que estaba escribiendo un relato para la revista  The New Yorker.

Algunas curiosidades sobre Helene Hanff

Nacida el 15 de abril de 1916, en 1949, cuando comienza la relación epistolar,  que en 1970 se publica en forma de libro, tiene 33 años.

En 1961, escribe sus memorias tituladas Underfoot in Show Business.

Fumadora y aficionada a los martinis, murió a consecuencia de la diabetes en 1997 a los 80 años en una residencia para ancianos de Manhattan.

El edificio de apartamentos donde vivió, 305 East 72 nd Street (Upper East Side), ha sido llamado Charing Cross House en su honor.

Participa en La hora de la mujer en la BBC de 1978 a 1985,  charlas en la radio de 5 minutos sobre diferentes temas (recogidas en 1992 en Letter from New York).

En 1975, la BBC produce un telefilme basado en su libro 84 Charing Cross Road. En 1981,  el libro es llevado al teatro. Y en 1987, al cine (La carta final, título en español).


En España,  en 2004, Isabel Coixet adapta la versión teatral de James Roose Evans, con Carme Elías como Helene Hanff  y Josep Minguell en el papel de Frank Doel.

En 2011, Stephen R. Pastore publica una biografía basada en sus entrevistas con la autora.


PARA SABER MÁS

http://www.independent.co.uk/news/people/obituary-helene-hanff-1267169.html. Obituario en el diario The Independent, por James Roose Evans, director teatral.


http://www.youtube.com/watch?v=gKRfT8niLnY. Where Helene Hanff lived.

ALGUNOS TÍTULOS SOBRE LIBROS DE CARTAS ESTUPENDOS

Cartas a Théo, por Vincent Van Gogh.

Correspondencia entre Carmen Martín Gaite y Juan Benet.

Correspondencia entre Miguel Delibes y Josep Vergés.

Puedo contar contigo. Correspondencia entre Carmen Laforet y Ramón J. Sender.

Correspondencia entre Flaubert y George Sand.

Correspondencia entre Hermann Hesse y Stefan Zweig.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, por Mary Anne Shaffer.

Cartas de la guerra, de Lobo Antunes.

Bajo el sol. Las cartas de Bruce Chatwin.

OTROS LIBROS DE CARTAS EN MI BLOG









sábado, 8 de noviembre de 2014

SYLVIA PLATH, DIBUJANTE EN BENIDORM


Nórdica Libros acaba de publicar una cuidada obra titulada Sylvia Plath: Dibujos, con una introducción de su hija Frieda. Los dibujos están agrupados según el lugar en que fueron concebidos: Inglaterra, Francia, España y Estados Unidos. Al frente de cada parte,  un pequeño texto explicativo, sea una carta o una entrada a su Diario.

El 5 de noviembre de 1956, Sylvia publica en The Christian Sciencia Monitor el artículo Cuaderno de bocetos de un verano español.

El texto, ilustrado a pluma por ella misma con barcos sardineros descansando en la playa, comienza [la traducción libre es mía]: “Después de un duro invierno británico, buscamos el calor del sol en un pequeño pueblo de pescadores, Benidorm, al borde del Mediterráneo, para un verano de estudio y dibujo.

Aquí, a pesar de los hoteles turísticos a lo largo de la orilla, los nativos viven de una manera tan sencilla y pacífica como lo han hecho durante siglos, pescando, cultivando la tierra y atendiendo a sus pollos, conejos y cabras.

Todas las mañanas nos levantamos temprano para oír el repique de la esquilas de las cabras cuando el pastor cruza la calle conduciendo a su hato de cabras negras hacia los pastos…

El mercado al aire libre comienza a la salida del sol. Los nativos  despliegan sus artículos sobre mesas de madera o esteras de juncos en los cruces entre pueblos blancos que refulgen al sol como cristales de sal.

Mujeres campesinas vestidas de negro regatean con los vendedores por las sandías, higos envueltos en sus propias hojas, ciruelas amarillas, pimientos verdes, coronas de ajos, higos chumbos. Dos cestas de paja que cuelgan de una balanza sirven de báscula y piedras corrientes  se usan como pesas.

Una mujer sostiene un pollo negro que aletea y chilla mientras ella continúa haciendo la compra tranquilamente…

Por la mañana, en los mostradores se apilan sardinas plateadas junto a algunos cangrejos y almejas. Peces extraños de todas las formas y tamaños yacen unos junto a otros, moteados o estriados, con el brillo del arcoiris en sus aletas.

Hay peces pequeños con franjas negras en básculas relucientes azul pálido, pescado destellante rosa y rojo, y una morena de ojos negros con el dorso surcado por un espléndido brocado amarillo.

Nunca tuvimos ánimo suficiente para elegir nuestra cena de entre la pila de pulpos, con sus largas patas enredadas y enroscadas como una pila de gusanos resbaladizos.

Toda nuestra comida y bebida proviene de las granjas de los alrededores…”.

“Tomate, pimiento, cebolla y huevos fritos para el almuerzo”- relata Sylvia en su Diario. En el pueblo, en las casas cercanas, compran vino y aceite, leche y pan…

Ted Hughes en el poema “Drawing”, “Dibujo” (de su libro “Birthday Letters”), deja constancia de Sylvia dibujando el mercado de Benidorm, “el retrato de un lugar que aún duerme en la Edad Media”, de los dueños de los puestos acercándose a mirar cómo los inmortaliza y si los refleja fielmente.


En otro poema titulado “Fiebre” (“Fever”), Ted hace referencia a un problema de salud en el que él hace de “enfermera” y le prepara una “enorme sopa”  a base de zanahorias, tomates, pimientos y cebollas, “pura vitamina C”…

El 25 de agosto, ya en París, Sylvia escribe a su madre desde el hotel Des Deux Continents: “Disfruté la última semana en Benidorm más que ninguna hasta la fecha…y deambulé con Ted  haciendo bocetos detallados  con pluma y tinta, mientras él leía, escribía o meditaba sin más sentado a mi lado…El mercado campesino (los campesinos arremolinados como niños curiosos, y un hombrecito que quería que también incluyera su puesto, colgó artísticamente sobre él una corona de ajos para que la dibujara); una composición de tres barcos sardineros con sus elaboradas luces en la bahía y una del promontorio acantilado con las casas sobre el mar. Voy a escribirles un artículo y mandarlos al Monitor [una publicación de Boston, su lugar de nacimiento]”.

Dicho y hecho. El 23 de octubre de 1956 comunica a su madre que The Christian Science Monitor le ha pagado “unos 26 dólares” por “un articulito breve sobre Benidorm (ese encantador pueblecito español en el que pasamos cinco semanas en nuestra luna de miel)”. También le compran 4 esbozos a pluma y tinta: “El de los barcos sardineros es el más difícil…Por diseño, el castillo y las casas de la roca es de mis favoritos; la escalera es el que menos me gusta…”.

Según su Diario, “nuestra nueva casa es magnífica (antes, habían pasado una semana, no muy feliz, en casa de la viuda Mangada)…nuestra casa blanca con su brillante arriate de geranios rojos de fuerte aroma…el mar al final de la calle, las colinas al principio”.

El 23 de julio relata una escena captada desde el comedor: “Por la calle empinada suben del pueblo los últimos carros tirados por burros, familias que vuelven a sus hogares en las montañas, lentos, tintineantes las campanillas de los borricos. Una pareja de chicas que ríen. Un niñito delgaducho que lleva a un perro flaco atado con una correa. Una familia que habla en francés. Una madre con un bebé alborotador con adornos de encaje blanco…Un grillo en algún sitio…”.

También describe un paseo a la luz de la luna con su marido, ambos enfurruñados: “Me encamino, colina arriba, hacia las montañas carmesíes, blandas y extrañas, donde los almendros son negros y se retuercen sobre el paisaje inundado de blancura…Deprisa, más deprisa, hasta más allá de la estación de ferrocarril. Al volvernos, el mar está lejos, plateado por la luz. Nos sentamos aparte, sobre piedras y erizada hierba seca…Las piedras son ásperas y claras, implacablemente recortadas a la luz de la luna. Nubes que atraviesan el cielo, campos que se oscurecen y un perro cercano que ladra a los dos extraños…”.


En el Diario, además del artículo “con apuntes a lápiz sobre Benidorm, para The Christian Science Monitor, dice querer escribir dos relatos: “el cuento sobre la corrida y quizá uno acerca de la viuda Mangada”, ¿en tono de comedia? -se pregunta entre paréntesis…


Y, si quieres leer más…:

SYLVIA PLATH Y TED HUGHES: ¿Cómo podrían vivir juntos un león y un escorpión...?

En una carta a su madre, poco después de casarse, Sylvia le escribe: " Ted es increíble, madre... Siempre lleva el mismo jersey negro y una chaqueta de pana con los bolsillos llenos de poemas, truchas frescas y horóscopos".

Sylvia, por su parte, antes de cambiar de casa, suele informarse sobre el lugar que ocupan los planetas y consulta las cartas del tarot. Ambos son supersticiosos.

Sylvia Plath nació en Boston (USA) el 27 de octubre de 1932.

Sylvia o Sivvy había pensado a menudo en cómo sería su hombre ideal: físicamente, deseaba un coloso e intelectualmente, un hombre que no sintiera celos de su creatividad. Ted era ambas cosas: "el hombre más fuerte del mundo... un Adán desgarbado y saludable, con voz de dios tronante... un león...". Un apoyo en lo mental, que le da ideas, estabilidad, seguridad...

Porque Sylvia es una personalidad compleja: introvertida en su adolescencia, perfeccionista hasta la enfermedad ("Me resulta insoportable la idea de ser mediocre") y exigente consigo misma, se debate continuamente entre ser un ama de casa clásica ("la simple vida burguesa de la que provengo") o una soltera inteligente y solitaria. A los 21 años, en el verano de 1953, había tenido una crisis nerviosa; sin embargo, a pesar de haberla superado, es consciente de que su demonio- el pánico, su Johnny Panic- sigue por ahí agazapado, refugiándose en sus escritos devueltos y en los pequeños autorreproches cotidianos por las cosas no realizadas.

Ted se mueve por otros caminos. Mucho más apegado a la tierra (nace en Mytholmroyd, Yorkshire, en 1930), la patria de las Brontë o de “El jardín secreto”, se parece más a Dickon que a Colin. En los años 60 profundiza en la mística tibetana y en el chamanismo; le fascinan las religiones primitivas, las costumbres atávicas, las lenguas antiguas...

En marzo de 1998, año de la muerte de Ted Hughes en Devon (Inglaterra), aparece su último libro, “Birthday Letters” (Cartas de cumpleaños), que fue escrito en secreto durante más de treinta años. “Tu diario me contó la historia de tu tortura”, revela en uno de los poemas. Los Diarios de Sylvia Plath aparecen en castellano en 1996 y, un año antes, en inglés. Ted la había abandonado por otra mujer, Assia Wevill, con quien tuvo en común una hija, Shura, a quienes dedicó en 1970 su libro “Cuervo”. (Esta se suicidaría el 23 de marzo de 1969 con Shura, entonces de dos años).

Sylvia necesitaba la fidelidad total de un hombre y se reconocía incapaz de aceptar el desengaño de las devoluciones de sus escritos. En octubre de 1962 se separa de Ted y escribe los poemas de Ariel, su obra más auténtica, pero no es capaz de superar febrero- un mes de muerte- y ver su libro impreso. ¿Quién puede saber lo que hay en el corazón de un/a suicida...?




martes, 14 de octubre de 2014

LUIS LANDERO, EL BALCÓN EN INVIERNO. Escribir para que no se pierda lo vivido


“Ayer comencé a escribir mi nueva novela…” -comienza Landero (es septiembre de 2013). Pero no le sale y, a cambio, en marzo de 2014, nos regala “algo de su vida”.

“No sé nada de mis bisabuelos, y menos aún de ahí para atrás… Pienso entonces que acaso estas páginas puedan servir para que lo vivido no se pierda del todo…”.

Y continúa: “A veces apenas sabemos nada de las personas que tenemos cerca…”.

El libro se lo dedica a sus abuelos, Luis y Francisca (Frasca), “a Cipriano y Antonia, a Luis y a Alejandro, a Diego”.

El balcón del título es el balcón junto a la acacia que lleva viendo durante años desde su “puesto de trabajo”.

“Por qué no indagamos más en sus vidas…no solo por nosotros, sino también por las generaciones venideras”.

MOMENTOS ESTELARES

Son los hitos fundamentales en su vida, momentos “creadores, fundacionales”.


“En casi todas las novelas aparece alguno:…descubrir que mi pueblo no era el centro del mundo…cuando me vi vestido con el mono y las alpargatas de mecánico…cuando me compré El criterio, de Balmes…la muerte de mi padre…”.

Landero, en una cronología que va hacia atrás y hacia adelante, inicia con “Vidas oscuras” los prolegómenos de la familia entre 1925 y 1940. Menciona los “Grandes descubrimientos”, para su padre, entre 1936 y 1939, con el servicio militar (primera salida del pueblo de muchos jóvenes) y el estallido de la guerra; “allí tiene un buen sueldo (el primero y el único en su vida)… descubrió el ancho mundo”. 1950, 1964 y 1969 serán otros años clave en este repaso.

1950. Los mejores recuerdos

“Mis mejores recuerdos… no pertenecen al pueblo sino al campo”. No están en Alburquerque, su lugar de nacimiento, sino en Valdeborrachos, a 15 kilómetros, en la finca que compró su abuelo Luis y heredó su padre. “No había en el mundo lugar más bonito que aquel”. Allí pasaba los veranos. “Uno podía vivir a su albedrío, subirse a los árboles, bañarse en la alberca, cazar ranas y grillos, perseguir perdigones…La vida campestre estaba llena de curiosidades e imprevistos”.  Y, además, estaban las personas que  llegaban por los caminos contando historias: merchantes, recoveros, ensalmadores, músicos…Y las “contadas” alrededor del fuego, que incluían “refranes, canciones, adivinanzas, cuentos, leyendas, versos, fábulas, chistes, anécdotas, decires, habladurías, sucesos…”. Todos sabían contar muy bien, pero la mejor narradora era su abuela Frasca.

1964. Muerte del padre

“Mi padre hubiera querido ser un padre cariñoso y comunicativo, pero no sabía cómo y, sin quererlo, lo único que inspiraba era miedo…”.

Ahora, con su padre muerto hace años, en 1964 (con solo 50), recuerda el golpe de la garrota en la percha de entrada cuando regresaba de  la calle, como el sonido más triste del mundo.

Tuvieron que pasar años para empezar “a comprenderlo, a admirarlo, a compadecerme de él, a saldar la deuda de todo el cariño y la gratitud que le debía…”.

1969: el año de su “canonización”

“Hay épocas de nuestra vida de las que apenas recordamos nada…”. En cambio, otras, están llenas de acontecimientos que incluso cambian nuestras vidas.

El criterio, de Balmes, nunca leído, inicia su biblioteca personal en 1969 (con 21 años), un año del que dice conservar muchos recuerdos. Antes, tenía quizá 15 o 20 libros en el estante de su mueble cama: Las mil mejores poesías de la lengua castellana, Sinuhé el egipcio, Qué verde era mi valle, las Rimas de Bécquer, Los versos del Capitán, Romancero gitano, una antología de Juan Ramón Jiménez…

Será un profesor en la academia nocturna, Gregorio Manuel Guerrero, “el mejor profesor que haya tenido nunca”, quien se convierta en su mentor -de alguna manera-, dejándole libros, haciéndole recomendaciones…El verano de 1969 se lo pasa leyendo y releyendo a los clásicos que forman parte del canon literario, aquellos libros seleccionados por el tiempo que todo el mundo debiera leer.

PALABRAS Y EXPRESIONES

Cuando toda la familia se va a Madrid, en 1960, (él, con 12 años) se llevan también “sus” palabras, que conservan cuando hablan entre ellos: “farraguas, triunfear, gasparullo, peruétano, arrepío, farrajar, fechadura, arrancharse, milgueras, mérula, poipa, brutarate, perrengue, morgañera, safar. empicarse, panfarta,  freguesía, morrocate, falagar…”.

Jeito, influencia del portugués. “La cosas, o se hacían con finura y con jeito, o no merecía la pena hacerlas”.

La palabra “corresponder”. “Si te hacían un favor, un regalo, una invitación, había que corresponder”.

Y la expresión “¡Tú, cállate, que eres muy nuevo!” – cuando un niño quería interrumpir una conversación de mayores.

Todo ello forma parte de su bagaje cultural y familiar, aquel que nos hace ser como somos y que Landero nos ofrece en esta “novela” en la que, por momentos, podemos sentirnos reconocidos. Porque el recuerdo de un@ es la memoria de much@s.

POR SI QUIERES SABER MÁS…



.http://www.rtve.es/alacarta/videos/esta-es-mi-tierra/esta-tierra-alburquerque-nostalgia-blanco-negro/668446/ Esta es mi tierra. Luis Landero. 1998. Comienza con un balcón y él escribiendo.


http://elpais.com/diario/1990/06/06/opinion/644623214_850215.htmlVerano del 65. 6 jun. 1990. Tribuna de Luis Landero.

http://elpais.com/diario/1990/06/06/opinion/644623214_850215.html. ¿Cómo le corto el pelo, caballero? 24 nov. 1993. Tribuna de Luis Landero.

http://elpais.com/diario/1995/12/24/opinion/819759609_850215.html. Incertidumbre de un profesor de bachillerato. 24 dic. 1995. Tribuna de Luis Landero.

http://elpais.com/diario/2006/08/27/revistaverano/1156629625_850215.html. Un artista de la vida [Paco Manzano Landero]. 27 ag. 2006. Tribuna de Luis Landero.

http://www.youtube.com/watch?v=OYhl7Mq1dzw. Microrrelatos de Madrid. Luis Landero.

Y SI QUIERES AMBIENTARTE CON CANCIONES DE LOS AÑOS 60…


“La balada de la trompeta”. https://www.youtube.com/watch?v=3Pg6ksgGDT0.




“Tú serás mi baby”. https://www.youtube.com/watch?v=HLXj3LmKEnM.



lunes, 29 de septiembre de 2014

TALLERES DE ESCRITURA (2). POR QUÉ Y PARA QUÉ ESCRIBIR (BIEN). LA EXPERIENCIA DE 9 AÑOS DE TALLERES

Parece que escribir bien (correctamente y usando la palabra justa) no tuviera importancia en los tiempos actuales de escritura rápida en los nuevos medios. Pero sí.


Es nuestra tarjeta de visita

Escribir bien, correctamente, usando la palabra justa, es nuestra tarjeta de visita. “Refleja lo que somos y nos define culturalmente” –explica Marga Cabrera, doctora en Comunicación Audiovisual.

Escribir estructura la mente. Al tener que poner en palabras pensamientos e ideas para transmitirlos, hay que dotarlo de un cierto orden (que muchas veces no tenemos en el lenguaje oral). “Escribir ayuda a pensar”- dice Luis Landero.

“Escribir ayuda a ordenar el mundo. A mí me ha servido para conocerme mejor” –escribió el periodista Manu Leguineche.

Para que no se pierdan las historias familiares


Todo el mundo tiene una historia que contar. Y si no, se pierde.

“Cada vida es una enciclopedia, una biblioteca…” – dijo Italo Calvino.

Cuántas palabras y frases que, si no repetimos, desaparecen.

Palabras como “talo”, “hocete”, “mies” o “rumoroso”. “Cortejo” o “turbón”. “Azafate” (bandeja) o “doblado” (desván). “Mancar” (lisiarse) o “modorro/a” (tonto/a).

Dichos como: “En pueblos pequeños, infiernos grandes”. Ritos como “La misa de alma” o “la buena gloria” (el velatorio).

Escribir sirve para rescatar objetos, costumbres, cartas, fotos, libros,… que nos han sido legados. “Mi madre metía un botón de nácar en limón para dar forma al pelo”.

Salvar del olvido historias de amor de nuestros abuelos/padres, muchas veces desconocidas.

El recuerdo de un@ es la memoria de much@s. Y, al narrar la historia de la familia, narras también la historia del mundo. Porque la “Historia”, con mayúsculas, no se compone solo de las guerras y batallas que estudiamos en los libros de texto sino que está formada por el conjunto de las historias cotidianas,  en todos los lugares, a lo largo de la historia del mundo.

Para lo que un@ quiera

Las personas que asisten a un taller de escritura expresan lo que este les ha aportado:
-          
     Pasar un buen rato.
     Compartir textos y experiencias.
-    Perder el miedo a la hoja en blanco.
-    Atreverse a hablar en público.
-    Conocer gente.
-    Aprender técnicas.
-    Disciplinarse.

En definitiva, para lo que cada cual quiera.
(Gracias a todas las personas que, con sus aportaciones, son parte de la autoría de esta entrada).

Por si quieres leer más...





viernes, 12 de septiembre de 2014

LOS PÁRAMOS DE YORKSHIRE, UN LUGAR LITERARIO PARA EL OTOÑO

"No son campos ni montañas; son solo millas y millas de tierra salvaje donde nada crece salvo brezos, tojos y escobas y donde nada vive excepto ponis salvajes y ovejas"-así se los describe en El jardín secreto, a principios del siglo XX. “Sin embargo”, -continúa-, "hay mucha gente enamorada del páramo, sobre todo cuando el brezo está en flor".

Eso es en otoño, la mejor época para visitar Yorkshire.

En Yorkshire nada decepciona. Todo es como lo hemos visto en las películas o como lo hemos imaginado: grandes planicies, el viento, los días oscuros, la lluvia, el sol a ratos...

LAS HERMANAS BRONTË


Eran tres, como las hijas de Eva (de su malogrado hermano Branwell apenas se ha hablado hasta hace poco). Escribían sobre la mesa del cuarto de estar cuando aún Virginia Woolf no había publicado Una habitación propia y, cada cuatro años, se informaban de sus proyectos. (Precisamente, Haworth, noviembre de 1904, será el primer ensayo de Virginia Woolf cuando solo tenía 23 años, muchos antes de que se publicara su primera novela, The Voyage Out, en 1915. Del Museo Brontë recuerda “el pequeño taburete de roble que Emily llevaba consigo en sus solitarios vagabundeos por los páramos y en el que no se sentaba para escribir, según dicen, sino para pensar...”).


TED HUGHES: UN COLIN INTELECTUAL


En El jardín secreto, escrito por Frances Hodgson Burnett en 1911 (su autora se inspiró en los recuerdos infantiles de su primera casa en Manchester (“El jardín que había detrás de la casa estaba siempre repleto de bellezas y maravillas…”) y en su residencia en Kent, Maythan Hall, y su rosaleda),  aparece un chico de pueblo, fuerte, sano, que habla con los animales. Es Colin. Así debió de ser también el poeta universitario de Oxford, Ted Hughes.


Nació en un lugar con resonancias de cuento de hadas o de libro de Tolkien, Mytholmroyd, y en sus poemas se siente cercano a la tierra y a sus seres vivientes, los animales, a los que dedica varios poemas... En los bolsillos de su chaqueta de pana conviven “poemas, truchas frescas y horóscopos”, como le cuenta a su madre la poeta Sylvia Plath, que se convirtió en su mujer.

OWEN ARCHER, UN DETECTIVE MEDIEVAL EN YORK

Parece que los detectives medievales -sean monjes como Cadfael o un capitán de arqueros retirado como Owen Archer -tienen un público fiel. Candace Robb, doctora en Literatura Medieval Anglosajona, es la creadora de este detective a su pesar que se mueve por las calles de York en la segunda mitad del siglo XIV como pez en el agua.


L@s viajer@s literari@s tienen donde elegir…