viernes, 28 de mayo de 2021

SOBRE EL DUELO (a la muerte del padre). Chimamanda Adichie

 

Su padre la llamaba “la que vale por muchos hombres (en su lengua igbo, “nwoke neli”).

“Estoy escribiendo sobre mi padre en pasado, y no puedo creer que esté escribiendo sobre mi padre en pasado…”. Así termina esta elegía y esta memoria.

Su padre, James Nwoye Adichie (1932-2020), muere el 10 de junio del 2020 (“el peor día de mi vida”), en plena pandemia del covid, a los 88 años. ”La noticia… me arranca de golpe del mundo que he conocido desde la infancia… ¿Es esto el shock, que el aire se convierte en pegamento?... ¡No se lo digas a nadie!, porque si lo decimos será verdad”…

Lo que sigue a continuación son “notas” sobre el proceso de duelo, desde la ira (“lo lleno de rabia que puede estar…”) y la impotencia (“yo estoy atrapada en América”, esperando la reapertura de los aeropuertos nigerianos) hasta llegar a la aceptación (“Estoy escribiendo sobre mi padre en pasado”).

“Solo ahora he tocado el corazón de la pena”…

“Los recuerdos concretos y sinceros de quienes le conocieron son mi mayor consuelo”… El duelo en su cultura es hacia afuera, pero ella siente necesidad de vivirlo hacia adentro. “…no estoy preparada…; quiero estar a solas con mi pena”…

Todos esos pésames…, frases hechas con las que la gente quiere ayudar. “Tenía 88 años…”. “No se trata de lo viejo que era, sino de cuánto lo queríamos”…

Y lo que se quedó sin hacer… "convencida de que aún nos quedaba tiempo”…Chimamanda había planeado regresar en mayo para “poder grabar, por fin, algunas de las historias que, a lo largo de los años, mi padre me había contado sobre su abuela, su padre, su niñez. Iba a enseñarme dónde había crecido el árbol sagrado de su abuela”…

Sus recuerdos y lo que aprendió de él

“Fue todo su ser el que me formó…Mi padre me enseñó que nunca se acaba de aprender…Era un hombre hiperpuntual… ¡Qué bien escuchaba!... Mi padre adoraba la integridad…No era materialista…Asumía las malas noticias; negociaba, pactaba, tomaba decisiones, establecía normas, mantenía unidos a los parientes…Era curioso y de espíritu hogareño…

Le gusta su fe moderada, llevada con naturalidad; su sentido del deber. “Aceptaba mi interés por la moda -sobre todo mis elecciones menos convencionales-, con una tolerancia divertida…Mi padre era verdaderamente adorable…”.

Sobre la autora (www.chimamanda.com )

Nació en 1977 en Nigeria. A los 19 años consiguió una beca para estudiar Comunicación y Ciencia Políticas en la universidad Drexel de Filadelfia (Estados Unidos). Posteriormente cursó un máster en Escritura Creativa en la Universidad Johns Hopkins de Portland. En la actualidad, vive a caballo entre Nigeria y Estados Unidos.

Algunas frases de sus libros

“Tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos” (De Todos deberíamos ser feministas).

“En lugar de enseñar a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera” (De Querida Ijeawele).

“¿Es mi padre la razón por la que nunca he temido la desaprobación masculina? Creo que sí” (De Sobre el duelo).

Otros libros que hablan de  “la vida sin…”.

LA MUERTE DE UN PADRE

“La isla del padre”, de Fernando Marías. https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/2015/08/la-isla-del-padre-superando-el-miedo.html. La isla del padre, de Fernando Marías.

LA MUERTE DE UNA MADRE

“Con mi madre”, de Soledad Puértolas

“También esto pasará”, de Milena Busquets

LA MUERTE DE UN HIJO/A

“La hora violeta”, de Sergio del Molino. https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/la-hora-viol…

“Noches azules”, de Joan Didion. https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/noches-azule…

“Mortal y rosa”, de Francisco Umbral

LA MUERTE DE UN HERMANO

“Cartas a Vid”. https://ficcionesdeloreal.blogspot.com/2019/07/cartas-vid-13-cuando-empiezan-pesarte.html. ¿Cuándo empiezan a pesarte los muertos…?

LA MUERTE DE UN MARIDO

“Memorias de una viuda”, de Joyce Carol Oates

“La ridícula idea de no volver a verte”, de Rosa Montero

“El año del pensamiento mágico”, de Joan Didion. https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/joan-didion-…


lunes, 17 de mayo de 2021

EL DESTINO DE UN GATO COMÚN


Está dedicado a Ignacio Laguna Aparicio, Iñaki.

“El coronel y Nicolás han dejado de hablar y, sentados frente a frente, atienden absortos al tejemaneje de la arena gatera de Rudyard…”- comienza la narración, que ha durado tres meses, al decir de su autor.  Desde el principio están los 3 vértices del relato: El coronel Matías Ybarra (“un militar filósofo” que ama la etimología y la lexicografía), su nieto Nicolás, de diez años (“un hijo único dulcemente desatendido por sus padres”), y el gato negro Barraquito (“felino de barraca y feria”)/Rudyard (por El libro de la selva [escrito por Rudyard Kipling]). “Los tres conversan incesantemente. Juegan, leen, estudian geografía”.

En el primer capítulo ya nos enteramos de muchas cosas: De que Rudyard “se vuelve Barraquito con el viento del oeste”; de que el coronel vive en Argüelles ( en un piso grande y destartalado), cerca del parque del Oeste; que tiene un hijo empresario, Manuel, cerca de los cuarenta, y una nuera, Adelaida, de “propensión giróvaga” (y narcisista). Y a doña Nieves [ama de llaves], que “hace las veces de brigada”.

Me gusta cuando el relato avanza, pero cuando se pierde en disquisiciones...A veces, divaga demasiado. Como dice su personaje: "vagabundeos mentales...". A ratos, me parece una radionovela. Quizá debía haber "podado" algo más  esos ataques de verborrea y "desbarres". O las citas.

SABER MÁS

https://www.elespanol.com/cultura/libros/20181120/alvaro-pombo-resquicios-franquismo-beneficiosos-no-terrible/354465619_0.html. Álvaro Pombo.

https://elpais.com/cultura/2016/09/25/actualidad/1474829541_910278.html. El caballero de la rosa de los vientos.

https://elpais.com/cultura/2019/01/14/babelia/1547457143_542884.html. El vizconde feroz.

https://elpais.com/cultura/2014/08/04/actualidad/1407177181_924429.html. “Todos somos vanidosos, pero no creo que ande presentable”.

 

 

 

 

jueves, 6 de mayo de 2021

AÚN NO SE LO HE DICHO A MI JARDÍN. La vida antes de morir

Pía Pera (Lucca, 1956-2016) fue una escritora y traductora italiana. Murió de ELA con 60 años.

El libro (“cuaderno de apuntes”, “diario”) está dedicado a Macchia, una foxterrier de 7 años, y a Nino (¿el abuelo Nino...?).“Intento seguir aquí por Macchia: los perros se sienten tan indefensos cuando muere la persona que los cuida…No quiero abandonar el jardín, ni a Macchia”.

El título pertenece a un verso de un poema de Emily Dickinson.

El tema: el jardinero y la muerte.

Intenta dar cuenta de “…cómo había trasformado una finca despoblada en un lugar en el que pasear entre bosquecillos, olivos y árboles frutales, el huerto y…, el jardín de los bojes, a espaldas de la casa…”, una intervención que intenta sea lo más “natural” posible, sin apenas dejar huella.

Este diálogo entre un jardín y una jardinera enfrentándose a la muerte, comienza: “Un día de junio de hace unos años, un hombre que decía quererme observó, en tono de reproche, que cojeaba. No me había dado cuenta.

Era una cojera casi imperceptible, apenas una disarmonía al caminar, un mal ritmo. Pasó mucho tiempo sin que supiera el motivo. Tenía la sensación de que se me estaba secando la pierna derecha, como a veces se seca la rama de un árbol.

Estaba marchitándome. Morir había dejado de ser una especulación intelectual: estaba ocurriendo de verdad. Muy lentamente y antes de lo previsto. Quizá dejándome el tiempo de escribir en directo sobre el jardinero que se enfrenta a la muerte…”.

En 2003, empieza a escribir El huerto de un gandul. Confesiones de un aprendiz de hortelano. Le siguen  El jardín de la parte de las plantas, en 2007. Jardín y ortoterapia, en 2010; La vida del huerto, en 2011; El jardín que quiero, en 2015, y La virtud del huerto, ya póstumo, en 2016, el año de su muerte.

La relación entre los cambios que experimenta el jardín y su propio cuerpo, es uno de los motivos de la escritura: “¿Qué ha cambiado  en mi relación con el jardín?”- se pregunta. “Ha aumentado la empatía…Ya no soy una observadora externa…Yo también estoy a merced de lo que ocurre. Eso inspira un sentimiento de hermandad con el jardín…Si al principio cuidaba del jardín…, ahora he de cuidar de mí misma”.

A lo largo de las páginas, tenemos pequeños vislumbres de su estado físico: “me falta el equilibrio”…, “ya me cuesta levantar la regadera…”, “en la última revisión me dijeron que he empeorado, que la enfermedad se ha extendido de la segunda motoneurona a la primera”…, “pierdo las fuerzas paulatinamente”…,”hasta ahora la enfermedad no me ha ocasionado ningún dolor físico”…“¡Cuánto me irrita no poder apañármelas sola!”, “Por primera vez, no puedo entrar en la ducha [sin ayuda]”...

Su jardín

Al principio, una finca abandonada de hectárea y media. Ahora…,“la mirada recorre el sendero de césped entre el huerto y el jardín francés; llega a los ciruelos, a las lilas en flor, y roza las copas de los cipreses que despuntan a espaldas de los frutales”.

“Al fondo del jardín…, justo en las faldas de la colina de acacias, zarzas y pinos marítimos”. 

Otros huertos y jardines

Además del de Derek Jarman, Prospect Cottage, en la costa meridional de Kent, junto a una central nuclear, cita los huertos de Kigoma, en Tanzania.

Escribir una botánica de las ruinas (la flora ruderal)

A ella pertenecerían, seguro, dos de las plantas que yo siempre veía en los muros y paredes de piedra y que nunca conseguía saber: la hierba de campanario y la parietaria (hierba de muros o hierba de las ruinas).

El jardinero y la muerte

“No soy la primera que escribe sobre el jardinero y la muerte”…Habla del cineasta Derek Jarman, quien dice: “El jardín es el lugar ideal para morir; tiene la magia de la sorpresa…Estar en el jardín me llena de paz; miro una flor, la observo atentamente…”.

Sus lecturas en las sesiones de electroterapia y en casa

Alternan entre la literatura pura y los denominados “libros de autoayuda”. Pia está siempre buscando: nuevos tratamientos (siempre dentro de la medicina alternativa, médico ayurveda, acupuntura); nuevas ideas y visiones alrededor de la enfermedad incurable, terminal. Ella piensa en curarse.

De unos y otros “profesionales” obtiene diagnósticos varios: polineuritis (inflamación simultánea de varios nervios periféricos);

Pia habla de sus “trabajos para recuperar la salud”: el qigong (chi kung), ejercicios de yoga, piscina, electroterapia, masajes, hierbas chinas (BuNaoGao)…

Su biblioteca

Cita la biografía de Vita Sackville-West, escrita por Jane Brown. “Para mi sorpresa, me cautivó…”. Relee mucho. “Abro el segundo volumen del Zibaldone [de Leopardi]”, “Cojo El Principito…Lo he leído muchísimas veces”…Lee sobre la muerte, el dolor, el sentido de la enfermedad…Se recompra libros cuando no es capaz de alcanzarlos en la estantería. El camino de San Giovanni, de Italo Calvino. “Hoy ha llegado El sentido de la enfermedad…, un viaje del alma por el interior de la enfermedad terminal”. A medida que avanza la enfermedad, siente la necesidad de “adentrarse” en sí misma más que de “distraerse”.

El libro termina con unos versos de Stevenson, otra persona que murió demasiado pronto (con 44 años): “Y ¿no os parece muy injusto/ que con este cielo azul y puro,/ cuando jugaría de buen grado,/ tenga que irme a la cama temprano…?” (A la cama en verano, de Jardín de versos para niños).

ALGUNAS FRASES. “Somos seres hacia la muerte” (JLS)

“Saber que el final está cerca ayuda a pensar”. 

“Es precioso estar sentada al aire libre y limitarse a mirar”.

“El ritmo lento facilita la contemplación”.

“Deambular por la naturaleza, por la magia de ese asombro ininterrumpido”.

“La belleza…, ¿entrever fugazmente lo invisible…?”.

“Cuántos tesoros descubrimos al quedarnos quietos, inactivos, atentos a lo que sucede a nuestro alrededor”.

“Qué bonito es sentir que formamos parte, una ínfima parte, del mundo; y mirar sin más…”.

SABER MÁS

Sobre Pia Pera

Estudió Filosofía en la universidad de Turín y realizó un doctorado en Historia Rusa en la universidad de Londres.

Enseñó Literatura en la universidad de Trento. Publicó dos novelas: La belleza del asno y Diario de Lo. Tradujo títulos clásicos de Chéjov, Pushkin o Hodgson Burnett

https://poetasdelfindelmundo.wordpress.com/2020/06/06/aun-no-se-lo-he-dicho/. Poema Aún no se lo he dicho a mi jardín, de Emily Dickinson.

https://www.youtube.com/watch?v=PiZRq6sJKeg. Adagio del Cuarteto opus 132 de Beethoven.

https://www.youtube.com/watch?v=Cj3g-xdi8Qw&t=5s. Motocicletta  10 HP, de Lucio Battisti.

https://www.youtube.com/watch?v=xFrGuyw1V8s. Dancing Queen, de ABBA.

https://www.youtube.com/watch?v=bCNgGUR7a4g. Tráiler de Miel, de Valeria Golino.


https://www.youtube.com/watch?v=RndoZc6T9vI. Tráiler de Indestructible, documental de Ben Byer, un actor que murió a los 38 años, de ELA.

Otros libros sobre jardines:

El jardín secreto. Un clásico juvenil que puede leerse a todas las edades.


LEER MÁS

https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/2013/04/jardines-medievales-un-deleite-para-los.html. JARDINES MEDIEVALES PARA LOS SENTIDOS.

https://ficcionesdeloreal.blogspot.com/2020/03/el-jardin-del-prado-otra-manera-de-ver.html. EL JARDÍN EN LOS CUADROS DEL MUSEO DEL PRADO.

https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/2015/04/lagunas-estanques-y-charcas-lugares.html. LAGUNAS, ESTANQUES Y CHARCAS: LUGARES PARA LA VIDA.



domingo, 25 de abril de 2021

1921. AÑO BAZÁN. EMILIA PARDO BAZÁN, DE LA A a LA Z

Emilia Pardo Bazán murió el 12 de mayo de 1921. Por eso, este año se celebra su primer centenario. Buen momento para revisar su obra...

AUTORRETRATO

En sus cartas a Galdós, aparecen varios términos explícitos, y un@ saca también sus conclusiones al leerlas. Por ejemplo, el 16 de junio de 1887, en carta a Galdós, se describe como “romántica y viva como nadie”. “…Con mi temperamento batallador”…, le escribe el 13 de marzo de 1889. “Una mujer de tan desatadas pasiones como yo…”- le dice el 28 de marzo de 1889. “Me he propuesto vivir exclusivamente de mi trabajo literario [escribe 15 cuartillas diarias], sin recibir nada de mis padres…”- le anuncia el 13 de abril de 1889. “Soy exigente y, donde entro, aspiro a llenarlo todo…”- se sincera  el 20 de abril de 1889. “Tengo ya tanto pelo blanco que la juventud se acaba…”- le cuenta en la misma misiva. Sin embargo, se describe como “robusta” en carta de 27 de abril. También es “arrulladora y mimosa” como buena gallega (7 de mayo). “…No olvido, no perdono…”- le dice el 3 de diciembre de 1889. Y en 1893, “…por llana, buenaza, franca, expansiva y sincera, me he granjeado todos mis disgustos…”.

A José María de Pereda, en carta de 9 de octubre de 1890, le dice que  tiene “el espíritu muy elástico y muy erradiador…”.

“Soy una persona muy independiente”.

(SU) BIBLIOTECA

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2020/11/21/secretos-biblioteca-pardo-bazan-ela-seus-libros/00031605984120975715614.htm?fbclid=IwAR0FR-G8Kzbk9HEHq3USo6Xg4IaH8dWN1y4rCTUg7rqDWDCaigVfIZ_YY4E.

Los casi once mil volúmenes localizados ayudan a perfilar mejor que nunca el retrato de la escritora. Aunque de esa colección hayan desaparecido, muy probablemente, numerosos volúmenes. «En 1910 xa ela dicía que tiña 12.000 ou 14.000 libros. Ata que morreu en 1921 tivo que acumular moitos máis» [ “En 1910, ella misma decía que tenía 12.000 o 14.000 libros. Hasta que murió, en 1921, tuvo que acumular muchos más”], reflexiona Xulia Santiso. ¿Qué es lo que se ha perdido? La conservadora aventura que seguramente sean las primeras ediciones, galeradas y libros suntuosos que el representante de la Biblioteca Nacional echaba en falta. “Cuando te pones a revisar la biblioteca de una persona, puedes conocerla”- sostiene Xulia.

(LA) CUESTIÓN PALPITANTE

En el prólogo a la cuarta edición (en 1891), la escritora explica que es “una exposición de teorías que aquí se habían entendido al revés…y ensayo de crítica  de esas mismas teorías sin pasión ni dogmatismo. No es una “Biblia del Naturalismo” sino “una tentativa de sincretismo”.

Publicados en forma de artículos en La Época, en 188, haciendo autocrítica, casi diez años después, la autora  dice que “la omisión más evidente es la de la novela rusa” (solo se habla de la novela francesa). En 1887, se resarcirá dando tres lecturas en el Ateneo sobre “La Revolución y la novela en Rusia”.

“Es un libro muy bien hecho, de fogosa polémica: no parece libro de señora”- dice Zola en una entrevista. “En general es excelente guía para cuantos viajen por las regiones del Naturalismo…”.

El prólogo de Clarín a la segunda edición, en 1883, recoge una serie de definiciones de lo que NO es el Naturalismo, respondiendo a las diferentes críticas de sus colegas: “…no es la imitación de lo que repugna a los sentidos, señor Campoamor”…; no es el pesimismo, diga lo que quiera el notable filósofo y crítico González Serrano…;

Y sigue, tras salvar solo a dos escritoras  españolas de entre todas las que publican (y escriben mal): Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán, “Emilia Pardo Bazán…es un sabio en muchas materias y habla cinco o seis lenguas vivas. Prueba de que estudia mucho y piensa bien, son sus libros histórico-filosóficos, como, por ejemplo, la Memoria acerca de Feijoo [Estudio crítico de las obras del Padre Feijoo, en 1878], el Examen de los poemas épicos cristianos [Los poetas épicos cristianos, en 1895], el libro San Francisco [San Francisco de Asís, en 1882] y otros muchos.

De la fuerza de su ingenio hablan principalmente sus novelas Pascual López [1879] y Un viaje de novios [1881]…”. Para concluir que en La cuestión palpitante, la escritora aborda un camino  por el que “no han andado jamás nuestras literatas: el de la crítica contemporánea”.

ESCRIBIR: Recordar, observar, documentarse

“Para escribir La Tribuna, dos meses concurrí a la Fábrica mañana y tarde, oyendo conversaciones, delineando tipos, cazando al vuelo frases y modos de sentir. Me procuré periódicos locales de la época federal (que ya escaseaban); evoqué recuerdos, describí La Coruña según era en mi niñez, desde la cual ha mejorado en tercio y quinto”.

“Escribo por la mañana, a máquina, para evitar el calambre de escritor. Para trabajar necesito un poco de orden en la mesa-escritorio, un cacharrito con flores que mirar y la ilusión de que me leerán con interés”.

“…15 cuartillas diarias…”.

Su objetivo al escribir novela: “estudiar y retratar en forma artística gentes y tierras que conozco, procurando huir del estrecho provincialismo para que el libro sea algo más que pinturas de usanzas regionales y aspire al honroso dictado de novela”.

Escribir cuentos. “El cuentista ha de ceñirse al asunto; encerrar en breve espacio una acción,  drama o comedia…El primor de la factura está en la rapidez con que se narra, en lo exacto y sucinto de la descripción, en lo bien graduado del interés que, desde las primeras líneas, ha de despertarse…Lo importante es su concisión enérgica, su propiedad y valentía, el dar a cada palabra valor propio y, en un rasgo, evocar los aspectos de la realidad, o herir la sensibilidad en lo vivo…Refundir asuntos ya tratados o buscarlos en la tradición y la sabiduría popular o folklore…Su propia fantasía o los filones que le ofrecen las literaturas antiguas y modernas, escritas y orales”.

Admira a Guy de Maupassant (como autor contemporáneo de relatos) y Voltaire es uno de sus grandes favoritos (una de sus bestias negras – a decir de Eva Acosta, una experta en EPB- es Rousseau). 

FEMINISTA

“Cuando matan, a mansalva, a la mujer, ¿no debería exigírseles más estrecha cuenta…?”. De un artículo de Emilia Pardo Bazán para La Ilustración Artística en 1901, hace más de un siglo.

https://www.eldiario.es/aragon/cultura/Emilia_Pardo_Bazan-cuentista-violencia_machista-encaje_roto-feminista_0_988301682.html. Cuentos feministas.

En 1904, escribió: “El movimiento feminista es la única conquista totalmente pacífica que lleva trazas de obtener la humanidad. El mejoramiento de la condición de la mujer ofrece estas dos notas que conviene no perder nunca de vista: a) que no cuesta ni puede costar una gota de sangre; b) que coincide estrictamente su incremento con la prosperidad y grandeza de las naciones donde se desenvuelve. Ejemplo: el Japón, Rusia, Inglaterra, Suecia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos”.

En carta a Galdós, en 1912,  le dice: “…las puertas de una Academia…, no se abrirían, aunque llevase una mujer más carga de méritos que Santa Teresa…”.

“Instrucción, instrucción, instrucción, equidad, equidad, acceso a todo; que la mujer pueda hacer cuanto le permitan sus facultades”.

“…Iguálense las condiciones, y la libre evolución hará lo demás”.

“…Los varones, desde que pueden andar y hablar, concurren a las escuelas de instrucción primaria; luego al Instituto, a la Academia, a la Universidad, sin darse punto de reposo…Todo ventajas, y para la mujer, obstáculos todos”.

“…Debercitos; gustar, lucir en un salón. Instruccioncita: música, algo de baile, migajas de historia, nociones superficiales y truncadas. Devocioncilla: prácticas rutinarias, genuflexiones, rezos maquinales. Todo enano, raquítico… Falta el soplo de lo ideal, la línea grandiosa, la majestad, la dignidad, el brío”.

“Cuando fundé la “Biblioteca de la Mujer”, era mi objeto difundir en España las obras del alto feminismo extranjero…Aquí no hay sufragistas, ni mansas ni bravas. En vista de lo cual…he resuelto prestar amplitud a la Sección de Economía doméstica de dicha Biblioteca”. En ella se publican La esclavitud femenina, de Stuart Mill y las novelas de María de Zayas, entre otras.

INSOLACIÓN (1889), esa pequeña joya.

La novela está dedicada a José Lázaro Galdiano, “en prenda de amistad”. Algo más que amistad parece que hubo en la visita a la Exposición Universal a Barcelona de 1888…En carta a Galdós, con quien mantenía una relación- secreta- en aquel momento, le escribe: “Mi infidelidad material no data de Oporto, sino de Barcelona en los últimos días de mes de marzo, tres después de tu marcha…”. “Un error momentáneo de los sentidos…”.

El humor es una pieza clave. Un crítico acusa a doña Emilia de ser demasiado alegre, “mejor dicho, optimista”… “La simpática y frívola trama de Insolación”…- dice  Pilar Faus Sevilla. “Insolación respira alegría de vivir…”- escribe Marina Mayoral en el prólogo.

Para mí, la escritura es chispeante, traviesa, llena de alegría de vivir y disfrute de la vida. Es una obra divertida, una pequeña joya.

Pero los hombres, y escritores, de su época,  no piensan lo mismo… Clarín, por ejemplo, calificará su novela como “boutade pseudoerótica”.

“Sobran personas maldicientes y deslenguadas que interpretan y traducen siniestramente las cosas más sencillas, y de poco le sirve a una mujer pasarse la vida muy sobre aviso si se descuida una hora…”-se dice en la novela.

Otras reflexiones: “¿Por qué  no han de tener las mujeres derecho para encontrar guapos a los hombres que lo sean, y por qué ha de mirarse mal que lo manifiesten…?”.

“Es una hipocresía detestable eso de acusarlas e infamarlas a ustedes [las mujeres] con tal rigor por lo que en nosotros [los hombres] nada significa…A nosotros nos enseñan lo contrario: que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…Lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece”. 

La romería de San Isidro

Es el marco en que se sitúa la acción. Para el comandante Pardo, “aquello es un aquelarre, una zahúrda de Plutón…Borracheras, pendencias, navajazos, gula, libertinaje grosero, blasfemias, robos…”. Para la protagonista, “el campo de San Isidro es una serie de cerros pelados, un desierto de polvo, invadido por un tropel de gente entre la cual no se ve un solo campesino, sino soldados, mujerzuelas, chisperos, ralea apicarada y soez; y en lugar de vegetación, miles de tinglados y puestos donde se venden cachivaches…: pitos adornados con hojas de papel de plata y rosas estupendas; vírgenes pintorreadas de esmeralda, cobalto y bermellón; medallas y escapularios igualmente rabiosos; loza y cacharros; figuritas groseras de toreros y picadores; botijos de hechuras raras; monigotes y fantoches  con la cabeza de Sagasta o Castelar; ministros a dos reales; esculturas de los ratas de La Gran Vía, y al lado de la efigie del bienaventurado san Isidro, unas figuras que…”.

Para su amiga, la duquesa de Sahagún, “es de lo más entretenido y pintoresco…muy original y muy famoso…Tipos… ¿Y los columpios? ¿Y los tíos vivos? ¿Y aquella animación, aquel hormiguero de la gente…?”.

Por el contrario, las romerías gallegas “suelen celebrarse en sitios frescos, sombreados por castaños o nogales, con una fuente o riachuelo cerquita y el santuario en el monte próximo”.

LECTURAS

“Era yo de esos niños que leen cuanto cae por banda, hasta los cucuruchos de especias y los papeles de rosquillas…”.

“A la edad de catorce años se me había permitido leer de todo: historia, poesía, ciencias, novelas [ejemplares] de Cervantes y letrillas de Quevedo”.

OPINIONES (de otros)

Fernández Flórez habla de su “oceánico saber”: “Su enorme cultura me intimidaba”.

Menéndez Pelayo le reconocía su “vasta cultura”, aunque no puede “transigir con su literatura”.

Pérez de Ayala: “Doña Emilia fue un prodigio…Fue un Lope con faldas”.

Francisco Vales Villamarín, su secretario: “Todos los días, excepto los festivos, comenzaba su tarea casi con la salida del sol…”. Trabajadora incansable.

Unamuno: “una laboriosidad admirable y una curiosidad inextinguible”.

Jesús de Muruais la describe como hiperactiva, en una letrilla: “Viaja meses enteros,/ da veladas; en una hora/la vi coser tres baberos…/ ¡Cuándo hace Vd. los sombreros!/¡Cuándo escribe Vd., señora!”.

Clarín calificó su novela Insolación como “boutade pseudoerótica”.

La cuestión palpitante “no parece libro de señora” - dijo Zola.

PADRE (Su)

Cuando muere, en 1890, le escribe a Galdós; “…he perdido… el mejor de los amigos, el más leal de los consejeros y el apoyo de todos los momentos”. José Pardo Bazán, en una ocasión, le había dicho a su hija: “Mira, hija mía, los hombres somos muy egoístas, y si te dicen alguna vez que hay cosas que pueden hacer los hombres y las mujeres no, di que es mentira, porque no puede haber dos morales para dos sexos”…

“Mi padre era muy feminista y me educó en una amplia libertad de conciencia…La mayoría de los hombres…en esta cuestión de los derechos de la mujer rara vez les he encontrado a la altura de mi padre”.

RETRATO por Vicente Aleixandre, en 1920, en el balneario de Mondariz

“Un rostro grueso y caduco…, un adventicio bucle de pelo blanco; un rostro ancho y corto, con facciones muy juntas. Solo allí fina, fruncida con el último desdén, la nariz. La papada, en oleada postrera, descansaba directamente sobre el pecho. Porque no había cuello. Como si un peso enorme sobre la cabeza la hubiera hundido el tronco (…). La cabeza descansaba allí casi postizamente, como sobre una mesa. El cuerpo, en los escarpes de la decrepitud, era sostenido y rehecho por una cerrada armadura erecta, tras la que se adivinaba la masa blanda e inerme, con vagas reminiscencias de muy lejanas variedades o especies de la escala vital”.

Murió un año después,  el 12 de mayo de 1921, a los 69 años.

VIAJERA

Emilia Pardo Bazán viaja por Francia e Inglaterra entre 1871 y 1872 tras casarse con su marido. Pero su vocación europeísta nace antes, en 1869, cuando viaja con su padre por Europa.

En 1876 se publica su primera obra, Oda a Feijoo, para los Juegos Florales de Orense.

Hay que conocer nuestro país antes que visitar el extranjero”. Ella empieza por Galicia, su tierra: la playa de Riazor, la romería de Betanzos, …De mi tierra, La Coruña, ve la luz en 1888.

Emilia siempre viaja acompañada: hijos, amistades…En Orense visita la casa donde nació su admirado Padre Feijoo. En Pontevedra elige la iglesia La Divina Peregrina “por graciosa”, y visita Mondariz, el balneario de moda, lleno de agüistas (como se llamaba en el siglo XIX  a las personas que iban a los balnearios).

En Madrid, le encantan las horchaterías, un remanso de paz frente a los ruidosos cafés. De Toledo, los rincones y callejas. En una visita al Norte, se para en Guadalajara para ver sus tres joyas: el Palacio del Infantado, el asilo de huérfanos creado por el marqués de Novaliche, y el castillo de los Mendoza.

De Segovia destaca el acueducto, una gran obra de ingeniería. En Valladolid, lo primero que visita es el Museo Provincial y su escultura en madera.

“La tierra vasca debería llamarse la esmeralda de Iberia”. En Azpeitia, fin de su ruta San Sebastián-Zarauz-Cestona-Azpeitia, visita el santuario de San Ignacio de Loyola.

En Santander, el visitante debe ver la catedral, la biblioteca de Menéndez Pelayo, la estación de biología marítima, el Sardinero y la casa de Galdós, San Quintín.

En Santillana se hospeda en la casa de los Marqueses de Mena. Visita las cuevas de Altamira acompañada del Marqués de Robledo, Rodrigo Amador de los Ríos, sus hijos y varios aldeanos.

Comillas, Torrelavega, San Felices y la Torre de Pero Niño, el I Conde de Buelna, Puente Viesgo con su balneario y árboles centenarios, Ontaneda con el suyo, y el lema: “Esta agua todo lo cura menos pobreza y locura”. El palacio de Soñanes en Villacarriedo

En 1896 publica Por la España pintoresca. “Lo que este país necesita para aumentar el número de viajeros es lo siguiente: una reforma radical en el aspecto turístico, hay que hacer buenas hospederías con habitaciones amplias, limpias y confortables, hay que suprimir la decoración anticuada y darles un aire nuevo. Esta modernización crearía afición a los viajes, yo calculo que aumentaría un cincuenta por ciento, a más visitantes más ingresos, y por supuesto que amortizarían todas las inversiones hechas, pero tal como están las cosas sólo viajamos unos cuantos entusiastas, que la gente nos toma por “extravagantes”; extravagantes no creo que seamos, pero tengo que reconocer que le echamos mucho valor a la vida para salir por esos caminos de Dios como yo hago”. 


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EMILIA PARDO BAZÁN Y LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

En 1907, en el artículo “La mujer española” para la revista Blanco y Negro, escribió: “La enfermedad que arrebata a tantas españolas es la navaja…”.

Antes, en 1901, en La Ilustración Artística, había expresado: “El mujericidio [hoy hablamos de feminicidios] siempre debiera reprobarse más que el homicidio. ¿No son los hombres nuestros amos, nuestros protectores, los fuertes, los poderosos? El abuso de poder, ¿no es circunstancia agravante? Cuando matan, a mansalva, a la mujer, ¿no debería exigírseles más estrecha cuenta? Y, sin embargo, los anales de la criminalidad abundan en mujericidios, impunes muchas veces, por razones especiosas, mejor dicho, por sofismas que sirven para alentar el crimen. Así como el cura de Castillo de Locubín [Jaén] creía que por ser sacerdote no iría al patíbulo, el hombre, en general, cree vagamente que, por ser hombre, tiene derecho de vida y muerte sobre la mujer. Los resultados de esta recurrencia los vemos diariamente. ¿Hasta cuándo durará esta racha de pasión tan útil para los cuchilleros y los armeros que venden revólveres baratos…?”.

Por las mismas fechas (1907), el escritor, abogado y periodista Pascual Santacruz, escribía en La España moderna, el artículo titulado “El siglo de los marimachos”, donde decía: “…me revientan las heroínas, las vengadoras, las eruditas de acarreo, las doctoras en amor y pensamiento libres; en una palabra, todas las que se salen del tiesto…”. Antes, había sentenciado: “La creación del marimacho es el ideal que persigue el feminismo radical”…

Bazán en La mujer española (1907), habla de esta (la mujer española), dedicada al “hogar o la disipación”, como únicos campos, frente a la cantidad de modelos diferentes de mujer en el extranjero: “la sportwoman, la neurótica intelectual, la pensadora, la mujer de ciencia que comparte las faenas de su marido [Marie Curie, premio Nobel en 1903 con su marido], la artista, la luchadora,…la mística exaltada…y la filántropa bienhechora”.

Pardo Bazán, en 1890, había escrito una carta a la británica Grabriela Cunninghame Graham, del Consejo de la Liga  a favor de los Derechos de la Mujer (para disculparse por no poder ir debido al luto por su padre), en la que le exhorta: “seamos fuertes contra la fuerza brutal, contra la ciega rutina, contra la injusticia doméstica, contra el ofensivo galanteo y contra la insípida burla”.

Más tarde, en 1915, en plena IGM, escribe: “Todo español cree tener sobre la mujer derecho de vida o muerte. Lo mismo da que se trate de su novia, de su amante, de su esposa. Los celos disculpan los más atroces atentados, las venganzas más cruentas…”. 


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https://ficcionesdeloreal.blogspot.com/2020/10/dos-dias-en-coruna-visita-la-casa-museo.html. Visita  a la Casa-Museo de Emilia Pardo Bazán en A Coruña.

José Ángel Mañas (autor de Historias del Kronen) publica en la editorial Bala Perdida, Una conversación con Emilia Pardo Bazán, ilustrada por Coro Escribano.







viernes, 16 de abril de 2021

DIARIO DE DUELO. A la muerte de Shelley, por su esposa, Mary

 

La edición de Gonzalo Torné dice basarse en Los Diarios de Mary Shelley, editados en Oxford en 1987, extrayendo “los pasajes que hemos considerado más importantes”.

Aunque se ha respetado el orden cronológico de los cuadernos, la separación en 7 capítulos y los consiguientes títulos, son cosa de la edición española.

Los 7 capítulos

El primero se titula La huida, y responde a cuando Mary Wollstonecraft, de 16 años, y Percy Shelley, de 22, se escapan y huyen juntos de Inglaterra a Francia. En el diario, ella lo llama “La novela de los Shelley”. La escriben a dos manos.

La primera entrada es de 28 de julio de 1814: …“Íbamos camino a Dover…En Dartford alquilamos cuatro caballos para superar a nuestros perseguidores…Llegamos a Calais”…

En París, alquilan una habitación en el hotel Vienne. “…los jardines de las Tullerías me parecieron demasiado formales y fríos…”. La iglesia de Notre-Dame, por dentro, decepciona sus expectativas. “Mary me leyó sus pasajes favoritos de los poemas de lord Byron”.

Compran un asno y parten por las montañas hacia Charendon. En Guignes se enteran de que Napoleón y algunos de sus generales duermen en la misma posada. “Los alrededores de Provins son muy hermosos”…

El viernes 19 de agosto cruzan la frontera que separa Francia de Suiza. En Lucerna alquilan un barco para recorrer el lago. “Leemos fragmentos del libro del abad Baruels sobre la historia del jacobinismo”.

El miércoles 24 de agosto, consignan: “Tenemos poco dinero, y será difícil conseguir una casa en buen estado”. Alquilan una por seis meses. “Leemos a Barruel…después nos ponemos a escribir en este diario, al que por divertirnos ya llamamos La novela de los Shelley”.

En septiembre, llegan a Bonn y a Colonia. “La diligencia es el invento más detestable del ser humano…tardamos siete horas en recorrer tres miserables millas”.

El miércoles 7 llegan a Cleve, en Holanda. “El país es plano, pero la vegetación es hermosa. Se nos ha desaconsejado viajar de noche por miedo a los ladrones”.

El día 10, Shelley escribe: “Mary ha decidido empezar su relato, una noticia que me ha puesto muy contento. Yo he escrito un buen tramo de mi poema”.

El domingo 11 zarpan de Maasluis y, dos días después, llegan a Gravesend, en el condado de Kent, al sur de Inglaterra. “Hemos ido en barco hasta Londres. Hemos llegado en un carro a casa de los Hookman/Hookham [Thomas  fue el primer editor de Shelley]

El segundo capítulo, titulado Retorno a Inglaterra, es el diario de “una resistencia”. Shelley visita a Harriet, su esposa desde 1811 (abandonada por Mary), que espera su segundo hijo [Él creía en el amor libre].

Siguen con sus problemas monetarios y leyéndose poemas uno a otro. “Shelley… me ha leído El viejo marinero, de Coleridge. Yo me he pasado el día entero leyendo La excursión [poema de Wordsworth]”.

El domingo 18 de septiembre, Mary consigna que ha recibido su “primera lección de griego”. El jueves 22: “Por la noche hemos discutido por culpa de Harriet”.

Dibujan, leen, escriben, pasean…”Hemos dado una caminata juntos hasta las praderas que rodean Kentish Town”…, “Después del desayuno hemos dado una caminata hasta Hampstead Heath”…, “Damos un paseo por la ladera de Primrose Hill”… [todos ellos lugares de Londres]. Traman planes de huida y fantasean con un viaje por Irlanda.

“He releído Justicia política [de William Godwin, padre de Mary] -escribe el 10 de octubre. “…somos una pareja algo ineficaz…para defendernos de las trampas”- introduce el jueves 13

“Por la tarde he leído a Cicerón, Sobre la senectud; me entretienen sus paradojas”- apunta Shelley.

“Peacock [Thomas Love, amigo de Shelley]…nos informa de que mi padre no piensa recibir a Shelley; que si quiere algo de él, que nos pongamos en contacto con su abogado”- escribe Mary el 11 de octubre.

El lunes 24, Mary recoge: “Llaman a la puerta: no respondemos; seguro que eran alguaciles…”. Prestamistas, acreedores… (“Temo que en cualquier momento aparezca alguien para exigirnos el alquiler”). La vida es complicada para ellos. “Hookham le aconseja [a Shelley] que no se deje ver durante un tiempo por el London Coffee House…”. Y el 31, “Le ofrecen 300 libras al año si renuncia a las 15.000 sobre las que tiene derecho  cuando muera sir [Timothy] Shelley [padre de su marido, Percy Shelley].

El 1 de noviembre, Mary apunta en el diario: “…los acreedores andan por la ciudad exigiendo su dinero…han decidido no enviarnos más comida hasta que paguemos, y tenemos mucha hambre”.

“Nos ha llegado una carta de Hookham exigiéndonos veinticuatro libras…”- registra el día 11. “Gracias a Peacock recibo treinta libras”- introduce Shelley el día 14. También escribe: “Mary no se encuentra bien”, hecho que ella confirma en sucesivas entradas: “Me he encontrado muy mal” (martes 15); “Me he sentido indispuesta todo el día” (miércoles 16); “Me siento más enferma de lo que era capaz de imaginar” (jueves 17); “Sigo muy enferma” (sábado 19); “Todavía me encuentro mal” (domingo 20)…

Para pagarle la deuda a Godwin, el padre de Mary, proponen a Shelley que escriba obituarios…

El día 30, Mary escribe: “Shelley me ha confesado que está tan insatisfecho y desconcertado con su trabajo como yo; no puede concentrarse con tantas idas y venidas a los abogados…”. Para ella, su mejor momento del día es por la mañana, “cuando puedo dedicar unas horas a escribir”.

El 6 de diciembre de 1814, Mary consigna: “…Harriet ha dado a luz al hijo y heredero de Shelley…”. Reciben una carta de ella confirmando: “…adopta el tono de la esposa abandonada”.

Hogg, compañero de Shelley en Oxford, viene de visita: “Nos hemos puesto a conversar sobre las diferencias  con las que varones y mujeres encaran las relaciones sexuales”- escribe Mary. Su marido y Claire (Clairmont, hermanastra de Mary) salen juntos a menudo. “Shelley y Claire salen juntos a pasear, como de costumbre…prefiero no pensar demasiado en ello…”- escribe Mary. “Discutimos sobre los personajes femeninos en la literatura”- escribe Shelley.

El 2 de enero de 1815, Mary apunta: “Mary nos ha enviado a sus acreedores. Ahora tendremos que cambiar de alojamiento…”.

El miércoles 22 de febrero, Shelley introduce: “Mary está de parto…ha dado a luz a una niña, nuestra primera hija…La niña no es ni sietemesina. El doctor me dice que no cree que sobreviva…”. Mary escribe el lunes 27: “Me he pasado mucho rato al lado de la cuna”. El miércoles, 1 de marzo: “He amamantado al bebé, he leído y he trabajado”. El jueves, 2: “Salgo a dar un paseo con mi bebé”. Los días se repiten: lectura, conversación y cuidado del bebé. Pero, el lunes 6, doce días después…”He encontrado a mi bebé muerto…”. El jueves 9, confiesa: “Sigo con la imagen del bebé clavada en la mente. Es cierto todo lo que había escuchado: qué terrible es para una madre perder a su hijo”… Y cuatro días después: “…cada vez que me quedo sola…, mis pensamientos regresan al mismo punto: que yo fui madre y ya no lo soy…”. El domingo 19, escribe: “He soñado con mi pequeño bebé; he soñado que volvía a la vida. Que no estaba muerto, que solo se había enfriado mucho y, que al acercarlo junto al fuego y frotarlo, revivía…Pienso en esa pequeña criatura durante todo el día, y mi humor se va poniendo tenebroso…”. Eso le lleva a pensar: “¿Qué sería sin Shelley? Una viuda desconsolada”…

El viernes, ¿5 de mayo?, escribe: “Visitamos a mi bebé en el cementerio”. Antes, apunta que las veces que Shelley ha ido a casa de Harriet a ver su hijo, esta se ha burlado de él.

Entre el 14 de mayo de 1815 y mediados de julio de 1816, el diario se ha perdido.

El capítulo 3, Un viaje por Suiza, comienza el miércoles 17 de julio de 1816 (el viaje de boda tras casarse a la muerte de Harriet, quien se suicida en el lago Serpentine de Hyde Park). “Abandonamos San Martín a las siete, montados en nuestras mulas…”.

En Lausanne (el día 18) visitan la casa del historiador Edward Gibbon, autor de la monumental Auge y caída del Imperio romano. “Siempre produce un efecto extraño pasear donde vivió una voz que nos ha acompañado tanto en la mente”…- escribe Mary. De regreso, camina por el muelle del lago [Leman], “disfrutando con el azote de las olas…las olas gigantes me atraían: parecían hechizadas…”.

Otra lectura es la del gibebrino Rousseau, Julia o la nueva Eloísa. “ De noche doy un paseo sola por la orilla del lago; tengo la mente cruzada con imágenes de Julia, me he pasado el día entero leyendo el libro…”.

Sus excursiones incluyen desde el glaciar de Bossons (“Shelley se va solo, yo me quedo leyendo cuentos de Voltaire”) al ascenso a Montanvert (“Las avalanchas han arrancado decenas de árboles”…). El Mar de Hielo “sí que es el lugar más desolado del mundo…”.

Ella conversa con el guía: “Le pregunté sobre la manera de vivir en el campo. Me dijo que aquí la mujer carga con el peso de casi todo: cosechar, preparar el heno…Los hombres trabajan en verano como guías…en otoño se pasan el día cazando… Cuando llega el invierno, muchos hombres van a París…como criados de hotel…”.

El capítulo 4 se titula Reflejos de Diodati y alude a los encuentros con Lord Byron en su mansión, villa Diodati, en  Cologny, Suiza. El diario comienza un domingo 28 de julio de 1816. “Leo a Voltaire. Shelley lee a Lucrecio…celebramos el segundo año de mi unión con Shelley”…

Es un verano de lecturas, salidas en barco y debates encendidos: “Byron me recomienda la biografía de madame du Deffand…”- escribe el sábado 3 de agosto. “Termino las Ensoñaciones del paseante solitario, de Rousseau”- introduce el domingo 4. “Salimos a leer en el bote…”- consigna el jueves 8. El lunes 12, se lee: “Paso la mañana completamente sumergida en la escritura de mi relato sobre el monstruo…”- primera referencia a lo que será Frankenstein, publicado dos años después.

El domingo 18, M.G. Lewis, autor de El monje (1796), El espectro del castillo (obra de teatro) y Cuentos de terror (1799) cena con ellos en su casa y, luego, “hablamos de fantasmas”…

El miércoles 21, Mary escribe: “Shelley y yo hablamos largamente sobre mi historia del monstruo. Con sus ideas en la cabeza me pongo a escribir más serena”. Y el jueves 22, “Escribo mi historia, fascinada de cómo se enreda”…

El capítulo 5 se titula Un viaje por Francia. Comienza el jueves 29 de agosto de 1816. “Salimos de Ginebra a las nueve de la mañana. Los suizos son conductores muy lentos: el viaje se eterniza…”.

El lunes 2 de septiembre están en Fontainebleau. “El paisaje que rodea el palacio parece crecer en estado salvaje, tanto que roza lo aterrador…Visitamos el palacio…Los techos están engastados con oro y las marquesinas son de terciopelo…”. Al día siguiente: “Visitamos el palacio y los jardines de Versalles…Los jardines están plagados de las estatuas más exquisitas…jarrones, fuentes y columnas de primera calidad…el invernadero es un gasto estúpido. Lo único que nos gustó fue un naranjo que, supuestamente, habían sembrado en 1442…Los jardines que rodean el teatro son de estilo inglés…

El jueves 5 de septiembre llegan al puerto de El Havre, de donde salen hacia Potsmouth el sábado 7. El lunes 9 recorren el camino de Bath hasta llegar a Salisbury.

El capítulo 6 lo han titulado La muerte de Percy. En 1818, los Shelley se trasladan a Italia, y acaban instalándose allí. El diario comienza el 1 de julio de 1822: “Shelley decide irse con Edward [John Trelawny[ a Livorno; ninguno de los dos ha sabido concretarme cuándo volverán…”. El barco de Shelley, el Don Juan, llega ese día a la ciudad.

Una semana después, Mary cuenta en su diario cómo fue todo…”…mi Shelley, Williams [su amigo Edward Ellerker] y el ayudante de marinero, un hombre llamado Charles Vivian, abandonaron el puerto de Livorno el 8 de julio por la tarde [pretendían llegar a Lerici];… las nubes negras…ya estaban reunidas en el cielo del oeste. Al poco de partir se desencadenó la tormenta…”. El barco solo tenía 24 pies de eslora y una vela demasiado grande, y quienes lo llevaban no eran marineros experimentados. Las olas eran de casi 9 metros. “Seguramente se hundieron mientras trataban de replegar velas y regresar a puerto…”.

A continuación, narra su búsqueda angustiosa a lo largo de la costa italiana, enviando mensajeros a cada puerto de mar…. "hasta el 18 de julio, Trelawny no nos trajo la negra noticia odiosa: la marea había arrastrado sus cuerpos muertos a la playa…”. El cuerpo de Williams estaba enterrado en Migliarino; el de su marido había llegado a la playa de Viareggio [en el mar de Liguria]. Tendrán que incinerarlos in situ para poder llevarse sus cenizas.

La siguiente entrada está fechada en Génova el 2 de octubre de 1822 y constituye el capítulo 7, titulado Visiones de duelo. “El 8 de julio escribí la última entrada de mi diario, aunque seguí escribiendo…”.

Es el momento de la elegía…”…me he quedado sin mi amigo…un genio…Despertó mis sentimientos y animó mis ideas, fue un compañero y un guía. Conversé tantas horas con él… ¡Y ahora estoy sola!”… Y continúa: “¡Qué cambio ha dado mi vida!”...Lo único que puede rescatarle del hundimiento y de la desolación es “el trabajo literario, el perfeccionamiento y la ampliación de mi conciencia…una reclusión dedicada al arte y al estudio”. Y los amigos y las relaciones humanas. Vive un año con  sus amigos los Hunt en Génova, pero está segura de que  “Aquí o en Inglaterra sufriré las mismas humillaciones y los mismos horrores”…

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Otros diarios de duelo

La ridícula idea de no volver a verte (el de Marie Curie a la muerte de su esposo, Pierre).

Memorias de una viuda (las de  Joyce Carol Oates, a la muerte de su marido, John).

https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/joan-didion-…. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion.

La vida sin…

https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/noches-azule…. Una hija. NOCHES AZULES, de Joan Didion.


https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/la-hora-viol…. Un hijo. La hora violeta, de Sergio del Molino.


https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/la-isla-del-…. Un padre. LA ISLA DEL PADRE, de Fernando Marías.


https://quefluyalainformacion.blogspot.com.es/…/el-balcon-en…. Un padre. EL BALCÓN EN INVIERNO, de Luis Landero.

Sin la esposa...

Señora de rojo sobre fondo gris.


Sin la madre...

Con mi madre.


Algunos libros y autores citados

https://narrativabreve.com/2017/09/dos-cuentos-cortos-de-voltaire.html. Dos cuentos cortos de Voltaire.