viernes, 22 de junio de 2018

AUTORRETRATO SIN MÍ. LO QUE ME CONSTITUYE COMO SER HUMANO



Fernando Aramburu Irigoyen escribe una obra (corta, 182 páginas, con textos igualmente cortos) en la que el pensamiento y la vida aparecen concentrados, destilados. Nos hace copartícipes de su vida, de su historia, en forma de prosa poética: “Desde que veo luz contengo pájaros…”.

Hay odas: “Me gusta la vida…”.  A veces, parecen versos de Gloria Fuertes: “Yo estoy tan solo a solas como en presencia de los otros”, “No es solo que la quiera, sino que, además, me cae bien…”. Hay homenajes: a los padres, a La Guapa, a su hija…

ALGUNOS DATOS MÍNIMOS

El autor nace en San Sebastián en 1959. Se licencia en Literatura Hispánica en Zaragoza en 1982.

Participa, en 1978, en la fundación del Grupo CLOC de Arte y Desarte.

Desde 1985 reside en Alemania (en Hannover). En 2009 abandona la docencia para dedicarse a tiempo completo a la  creación literaria.

En 1991 publica El librillo. Poemas para niños.

En 1996, Fuegos con limón, novela basada en sus experiencias juveniles con el grupo CLOC.

En 1997, el libro de relatos No ser no duele.

LOS CUÁNDOS

En el libro, hay algunas fechas -recordadas en el título de la entrada, o en el interior del texto: “La bofetada de 1971”, por un fraile del colegio de los Agustinos, al intentar engañarle con su no-lectura de El Lazarillo de Tormes. Tenía 12 años.

“…otoño de 1983…tu primera estancia en Alemania…has decidido abandonar tu tierra y tu gente…a cambio de la mujer a quien seguiste hasta estas frías latitudes. Eres por entonces un joven de veinticuatro años, sin oficio ni dinero. Tienes, eso sí, salud, melena, libertad y un corazón que late al ritmo de tus impulsos”.

El 4 de enero de 1960, día de su primer cumpleaños, muere Albert Camus. Con el tiempo, las enseñanzas de sus libros le enseñarán a ser el hombre que es. “Agradezco a Albert Camus que me enseñara a amar al hombre por encima de la idea…”.

Aquel sábado… del año 89”, cuando su hija menor, Isabel, de tres meses, es aquejada de una meningitis que dejará secuelas.

Algunas fechas las conoces por sus entrevistas a posteriori en la prensa: “Cuando vi introducir el féretro de Enrique Casas en la Casa del Pueblo [febrero 1984], decidí: “algún día escribiré sobre esto”…

LOS QUIÉNES

Agradecimientos

En el texto titulado Madre, realiza una semblanza en la que dice deberle “una decidida propensión a la perseverancia, la voluntad acaso maniática de terminar cualquier trabajo emprendido, y lo que más he admirado siempre de ti: esa capacidad de cuarzo que tienes para mantener a raya la tristeza”. El abrazo de su madre es “el calor más antiguo” de su vida.

Respecto a su padre, “no es mi propósito juzgarlo…”, reconoce sus virtudes: la bondad, la generosidad y el sentido de humor. “De sus debilidades ostensibles nació mi voluntad de no sucumbir ni entonces ni después a la tentación de la bebida…”.

La Guapa (su mujer, Gabrielle). “Es presencia, esencia y perfume…En ella me he depositado, en ella reposo y con ella existo, me río y me apeno”.

Su hija Isabel. “Nadie me ha conferido tanta forma como tú…aprendí poco a poco a humanizarme…aprendí la compasión”- escribe un poco más adelante en Hombre humano. “Ser humano es mi vocación, mi tozudez y mi condena”.

“…Mi tío Basilio Nebreda…, me enseñó las reglas del ajedrez…A él le debo lecturas felices en la adolescencia…”.

El Grupo Cloc, que funda con un grupo de amigos en 1978: “Lecciones útiles…El ejercicio frecuente de la imaginación, la práctica del humor, antídoto del dogmatismo, y el hábito…de buscarles el lado poético a las cosas”.

LOS DÓNDES

Donostia-San Sebastián

La ciudad donde nació y el mar son también algunos de los protagonistas. “Crecí a tu lado. Me viste amar y aborrecer. Me viste caer y levantarme…Quieto nunca y nunca distinto…De tiempo en tiempo te visito como a un miembro más de mi familia. Eres el único al que encuentro igual que siempre, libre de vejez y decadencia…”.

El piso del arrabal. “Mi infancia  es un sitio, al final de la ciudad, con montes y zarzales, con niños embarrados que pescan en el arroyo y madres que al caer la tarde gritan el nombre de esos mismos niños desde las ventanas”. “En nuestro piso del arrabal había muebles sencillos y afecto, pero no había un solo libro”…

LOS QUÉS

Federico García Lorca, “fervor incurable por la poesía”. “Por qué me seducen aquellos versos no del todo comprensibles al colegial desaplicado…?

La literatura, “oficio, pasión y juego”

“Otros trabajan el oro, la madera, la harina. Yo me afané con las comunes palabras del idioma castellano…”.

La lengua castellana, “la más firme y duradera de mis pasiones”.

La vida. “Me gusta la vida”. “A veces mancha y duele”…, pero “aun así”.

La soledad

“Yo apenas me alejo de mi soledad…el país que jamás abandono vaya a donde vaya... Salgo de vez en cuando un poco…”.

La vejez

“Los años, que son mis maestros, me imparten clases privadas en las diferentes disciplinas: la fatiga, el desgaste, las dolencias…”.

La muerte

“Si me dejaran escoger, moriría por la noche en mi cama de costumbre…”. “Lo que yo no quisiera en modo alguno…un charco de vida rota en la calzada o emprendiéndola a mordiscos contra una almohada de dolor”.

LOS POR QUÉS

“Es honrado y es de agradecidos esforzarse por añadir, antes de la hora postrera, algo valioso al mundo…”.

SABER MÁS. ALGUNAS CURIOSIDADES Y ENLACES

Curiosidades


Fernando pasea con su perra, cultiva amapolas y se come una manzana entre las 9 y las 10... “Me despeja. Al instante bullen en el cerebro repentinas ocurrencias…Siguen veinte o treinta minutos altamente productivos…”.

ENLACES



https://elpais.com/cultura/2018/03/03/actualidad/1520107768_480345.html. “La identidad es una necesidad básica del ser humano”.

lunes, 11 de junio de 2018

LA MUJER SINGULAR (VIVIAN GORNICK) Y LA CIUDAD



Es el segundo ”capítulo” de  sus memorias (De hecho, en inglés, al título, como coletilla, se añade: “A Memoir”). El primero fue Apegos feroces (publicado en inglés en 1987, pero traducido al español el año pasado), premiado en 2017 como Mejor Libro del Año por el Gremio de Libreros de Madrid. El apellido/adjetivo “singular” (odd, en inglés), también se traduce como “rara” o incluso “sin pareja”. Cuando publica este segundo libro de memorias, en 2015, ya tiene 80 años.

Son unas memorias especiales, lúcidas, en las que se mezclan paseos y conversaciones por su ciudad, Nueva York, junto a retazos de vida y opiniones varias.

Nacida en 1935, Vivian crece en el Bronx y empieza a escribir en 1969 en el The Village Voice (La voz del Village, una zona de Manhattan).  “Yo era la gran feminista del diario. Fue una especie de aprendizaje para luego convertirme en la escritora que he sido. El diario me permitió pensar en voz alta; lo único que me pedían mis jefes es que 'pensara bien', que argumentara bien mis posiciones” (Entrevista en El Mundo, 25.5.2018). Ese año, 1969, apoya la creación del grupo feminista radical New York Radical Feminists.

La idea de intercalar pasado y presente


Ya estaba en Apegos feroces. “Mi madre y yo hemos salido a dar un paseo. Le pregunto si recuerda a las mujeres de aquel edifico del Bronx…Nuestros mejores momentos juntas son cuando hablamos del pasado…El Bronx era un mosaico de territorios étnicos invadidos: cuatro o cinco manzanas dominadas por irlandeses, italianos o judíos, pero cada área con su correspondiente cuota de irlandeses en cada manzana de judíos y de judíos en cada manzana de italianos…Nuestro edificio era todo de judíos a excepción de una familia irlandesa en el primero, una de rusos en el tercero y un portero polaco…”. Ellos son inmigrantes judíos de ascendencia ucraniana.

Narrativa personal

Es el término que Gornick usa para calificar lo que escribe. “Significa que estoy contando una historia basada en mi vida… Un día fui consciente de que mi imaginación sólo trabajaría cuando me usase a mí directamente…”.

De hecho escribió en 2001 un ensayo titulado precisamente así, Escribir narrativa personal. “Soy incapaz de inventar exitosamente, así que me conformo con narrar exitosamente"…Y así da forma literaria a los retazos de experiencia.
Escritura compacta
En alguna ocasión ha comentado que la escritora de la que más ha aprendido es de Natalia Ginzburg. “Ella me enseñó a respetar la idea de la escritura compacta…Hay que contar la historia de la forma más destilada posible, porque ahí reside su fuerza”.
La vida, o bien chejoviana o bien shakesperiana

Rhoda Nunn, la mujer singular de George Gissing

“A finales del siglo XIX, hombres de genio literario escribieron libros fantásticos sobre mujeres en la época moderna…Mujeres sin pareja [The Odd Women, 1893, de George Gissing, fue la que me interpeló de forma más directa…Me reconocía como una de las “mujeres singulares [odd women]…Es Rhoda [la mujer protagonista] con quien me siento identificada e identifico a otras mujeres de mi generación”.
Su relación con Nueva York en sus palabras
“Siempre he vivido en Nueva York…Crecer en el Bronx [de los 6 a los 21 años] fue como crecer en el pueblo…A los catorce años, empecé a hacer ese viaje en metro y a recorrer la isla de arriba abajo a finales del invierno y en pleno verano…Bajaba por Broadway, subía por Lexington, cruzaba la Cincuenta y Siete, iba de un río al otro [del Hudson al East River] atravesando el Greenwich Village, Chelsea, el Lower East Side, me adentraba en Wall Street, llegaba hasta Columbia…”.
Ahora vive en un piso 16 a pocos pasos de una boca de metro en el Lower Manhattan. Frente a su escritorio, una foto de Robert Capa colgada en el corcho.

Tras separarse de su primer marido, en 1964,  se instala en un pequeño apartamento de alquiler en la Primera Avenida esquina con la calle 20.
Durante 8 años da clases un semestre al año en Arizona.

Una flaneur
"Durante muchos años caminé más de 9 kilómetros al día"...En ambos libros aparecen sus paseos de norte a sur y de este a oeste.


El termino flâneur, normalmente se ha aplicado a hombres ociosos. "Ahora soy yo, una mujer singular, solitaria, quien pasea tratando de dotar de sentido a su vida mediante lo que le pasa en la calle".
El West Side
“Tal como yo lo veía, el West Side era un largo rectángulo de bloques de apartamentos llenos de artistas e intelectuales…La avenida West End, desde la calle Ciento siete hasta la Setenta y dos…en aquellos enormes edificios de piedra vivían músicos y escritores, científicos y exiliados, bailarines y filósofos…”.
Pero nada sale como espera… “Crecí y me mudé al centro…Fui a la universidad [tiene una licenciatura en Artes], pero la licenciatura no me consiguió un trabajo en el Midtown. Me casé con un artista, pero vivíamos en el Lower East Side. Empecé a escribir, pero nadie que viviera más arriba de la calle Catorce me leía. No se me abrieron las puertas de la industria soñada…”.



Conversar versus charlar
Conversaciones en la ciudad. Un ejemplo
A las diez de la mañana, dos viejecitas caminan delante de mí por la Veintitrés Oeste; una lleva un jersey de nailon rosa; la otra, uno de nailon azul.
-       ¿Has oído lo que han dicho? – dice la de rosa-.El papa ha hecho un llamamiento al capitalismo para que sea amable con los pobres del mundo.
-       La de azul responde:
-       ¿Y qué ha contestado el capitalismo? (…).
-       Por ahora, nada.
Parece una viñeta de Mafalda…

Autores citados
Charles Reznikoff, poeta neoyorquino (1894-1976). Sus temas: judíos, americanos y urbanos. Las palabras: sencillas y llenas de significado. El estilo: objetivo.
Sus apegos feroces
Su madre. En Apegos feroces (Fierce Attachments) aparece un retrato completo: una mujer pequeña de estatura (metro cincuenta y cinco, 1. 55 m), “judía y socialista”, a quien entusiasma la conversación (“disfruta pensando, aunque no lo sabe”). Una madre feroz (fierce), que llama a su hija “sabelotodo”, experta paseante urbana, y sufridora.
Nettie Levine, su vecina “una pelirroja Ukrainishe, una gentil, casada con un judío”- al decir de su madre. Sin dotes de madre, fantasea sobre historias de dinero o de amor mientras hace encajes en casa. Le enseña a ser una seductora de hombres.
Sus matrimonios y su vida con los hombres
“Me casé en el salón [de mi casa] a los 24 años [1959]. Mi marido [Stefan] era bajo, rubio y extranjero. Nos unió una mutua pasión por las artes, pero él era un pintor visionario y en mí la literatura había despertado la capacidad crítica. Él era callado y yo era todo palabras…Era un matrimonio nacido del fantaseo espiritual. No nos deseábamos el uno al otro, ni química ni románticamente…En principio estábamos de acuerdo en todo, pero en el día a día parecía que nunca queríamos lo mismo a la vez…Convivimos durante cinco años [hasta 1964]. Un día, Stefan se fue de casa para no volver…”.
“El día antes de cumplir 30 años [1965], me casé con un científico, un hombre de naturaleza taciturna que había tardado 18 años en terminar su tesis… Un año después, nos divorciamos…Hasta muchos años después de dejar a Gerald, no comprendí que yo había nacido para encontrar el hombre equivocado…Fue entonces cuando comprendí el cuento de hadas de la princesa y el guisante. Ella no buscaba al príncipe; buscaba el guisante…Así le ocurrió a mi madre…Y así me ocurría a mí. Todas éramos esclavas del anhelo neurótico…”.
“Siento debilidad por los hombres con los que he crecido…”. Uno será Manny Reader. Otro, Davey Levinson. “Cuando me lo encontré en la calle Catorce era trabajador social, residía en las viviendas de Grand Streer y estaba empleado en la oficina de prestación social de Chinatown. No hacía otra cosa que ir al trabajo y leer…Hacíamos el amor a todas horas, comíamos comida china a las tres de la mañana y jugábamos al neoyorquino juego del análisis mutuo…Cuando llevábamos juntos seis meses, Davey desapareció…”. Se convertirá en un judío ortodoxo…
Dos años después le hace una entrevista a Joe Durbin…, un sindicalista de izquierdas…”Me sacaba veinte años y estaba casado…Estuvimos juntos seis años”…
“…Stefan, Davey, Joe. Me habían parecido tan distintos los unos de los otros, pero no había aprendido nada de aquellas relaciones…”. Habla del “fracaso del amor”. “Si el amor es solo un vínculo romántico, que le den…pasaré sin él. Así no puedo vivir”- concluye tras los seis años con Joe.
Resumen de vida
“He vivido mis conflictos, no mis fantasías, hasta el final”…

SUS FRASES EN ENTREVISTAS

SOBRE LA ESCRITURA

"Toda obra literaria contiene tanto una situación como una historia". Lo más importante para encontrar esa voz es saber quién está hablando y por qué lo hace. La situación, explica, es el contexto o circunstancia, a veces incluso la trama; mientras que la historia es la experiencia emocional que preocupa al autor, es decir, “lo que uno ha venido a contar”.

EL AMOR NO LO ES TODO


“El amor es necesario pero insuficiente para tener una vida, para entender quién eres…El trabajo es más importante que el amorYo no escogí vivir sola, pero escogí no casarme, no tener una familia”.

SU RELACIÓN CON LA SOLEDAD

“[Es] complicada... ha habido muchas veces en las que la soledad era buena, nutritiva. Otras veces es como una cárcel.
Cuando vives solo, aprendes a sobrellevarla, a no ahogarte en ella y a aprovecharla. Aprendes cosas que de otro modo no conocerías...
No hay que asustarse o hacer como que el vértigo a la soledad no existe. Hay que afrontarlo y aprender de él. Lo que he aprendido está en La mujer singular y la ciudad.

Para nosotros [los que vivimos solos], las calles son compañía, familiaridad, amistad... nos dan todo aquello que nos falta. Caminar por la ciudad siempre te recuerda lo que significa ser humano, algo fácil de olvidar si vives solo".
SABER MÁS


OTROS LIBROS SOBRE NUEVA YORK Y/O MUJERES SOLAS

Maeve Brennan. Crónicas de Nueva York.


Vivian Maier


Joe Gold



viernes, 1 de junio de 2018

LO QUE APRENDÍ VIVIENDO. Usar el sentido común, por Eleanor Roosevelt



Una mujer sabia

Escrito en 1960, cuando la autora tiene más de 75 años (casi al final de su vida), se lo dedica a sus nietos y bisnietos “con la esperanza de que algún día encuentren en estas páginas alguna ayuda”.

El título original en inglés viene a decir: “Aprendes mientras vives. 11 claves para una vida más plena”. Cada uno de los 11 capítulos sería una clave (Aprendiendo a aprender. El miedo, gran enemigo. El empleo del tiempo. El difícil arte de madurar. La readaptación incesante. Aprender a ser útil. El derecho a ser un individuo. Cómo obtener lo mejor de la gente. Afrontar la responsabilidad. Cualquier persona puede participar en política y Aprender a ser un servidor público).

En el prefacio habla de las razones para escribir este libro: “A lo largo de los años he recibido cientos de miles de cartas…En ellas me preguntan más o menos lo mismo: ¿qué ha aprendido de la vida que pueda servir para resolver esta o aquella dificultad…?”.

Una especie de testamento

“…unas pocas directrices que me han servido en el transcurso de mi larga vida… (Eleanor nace en Nueva York en 1884. Con 21 años se casa con F. D. Roosevelt y cinco años más tarde, su marido es nombrado senador, y luego, en 1933, presidente de los Estados Unidos. Fallecido en 1945, ella es nombrada dos años más tarde delegada de la Asamblea de las Naciones Unidas. Muere en 1962, a los 78 años)…Lo esencial es aprender. Aprender y vivir…No hay ninguna experiencia de la que no se pueda aprender algo…”.

Un poquito de reflexión porque la gente no piensa, no pensamos…

 “De mi propia experiencia he aprendido que los factores más importantes en la educación de los hijos son: la curiosidad (una de las cualidades más valiosas del ser humano), el interés (sin interés es casi imposible seguir aprendiendo), la imaginación (hace posible imaginar cómo son los demás, qué piensan y qué sienten) y una percepción de la vida como una aventura”.

La educación proporciona las herramientas necesarias, el equipo con el que aprendemos a aprender…solo crecemos mientras estamos interesados…El proceso de aprendizaje debe continuar mientras vivamos…;

Vivir cada experiencia al máximo.

Sobre ella misma

De cuando en cuando, se le escapan algunos comentarios sobre su forma de ser: “Yo, que no fui una niña feliz…Era una niña solitaria”… Tenía 9 años cuando murió su padre, al que estaba muy unida. “Yo era una niña excepcionalmente tímida y tenía miedo a la oscuridad, a los ratones y prácticamente a todo…el miedo a no gustar a las personas con las que vivía…”. Su receta: “Si una se olvida de sí misma, de si está causando o no una buena impresión, de lo que piensan los demás de ella y de lo que ella piensa de ellos, deja de ser tímida…”. “Yo, que me creía incapaz de hablar ante nadie, aprendí que es posible hacerlo si se tiene algo que decir…”.

El miedo, el gran enemigo

“Siempre he pensado que el peor obstáculo que hay que superar es el miedo. Es el gran paralizador…”. Y continúa: “De todo lo que aprendemos en la vida, esa es la aptitud más difícil de adquirir, pero también la más gratificante…cada victoria viene acompañada de una confianza reforzada y de una fuerza que ayuda a afrontar el siguiente temor…”.

Para superarlo, la autodisciplina, “esencial para afrontar las derrotas y recuperarse de los desastres”.

El empleo del tiempo. Gestionar mejor

Lo primero para ella es alcanzar una calma interior “que le permita a uno trabajar sin que le altere lo que ocurre alrededor”; lo segundo, aprender a concentrarse “en la tarea que se tiene entre manos”; lo tercero, adquirir una rutina y establecer unas pautas “que no sean demasiado inflexibles”. Y un cuarto punto, esencial, “intentar seguir unas pautas generales de buena salud”, aplicando el sentido común.

El difícil arte de madurar

“Una persona madura es aquella que no piensa solo en términos absolutos, que es capaz de ser objetiva aunque esté muy alterada emocionalmente, que ha aprendido que en todas las personas y en todas las cosas hay bueno y malo, que se comporta con humildad y que gobierna con compasión las circunstancias d la vida, sabiendo que en este mundo todos necesitamos amor y caridad”- explica.

Para Eleanor, hay varias cualidades  que indican la verdadera madurez de una persona; la primera, el autoconocimiento…Y con él, “aceptar no solo las carencias propias”, las propias limitaciones, “sino también las de las personas a las que uno ama…, y aprender a no esperar cosas que los demás no son capaces de dar…, no exigir nunca a nadie lo que no nos ofrece libremente”. “La madurez también implica cierta habilidad para aceptar las críticas y evaluarlas…si son constructivas, hay que aceptarlas e intentar sacar provecho de ellas aunque duelan”.  Otro signo de madurez es “eliminar poco a poco los defectos que uno ve en sí mismo… y establecer los propios valores y saber qué se quiere realmente de la vida.

La necesidad de readaptarse constantemente

“Cada vez que se aprende algo nuevo hay que reacoplar todo el marco del conocimiento”. Y esto sucede en cada periodo de edad, también en la  mediana o en la vejez. “Las recompensas de cada edad son distintas, pero no cambian necesariamente en valor  ni en satisfacción”. Ella descubrió que para controlar la soledad (su marido muere en 1945) hay que mantenerse “lo más ocupada posible”. “La ventaja de estar ocupada es que no se tiene tiempo para pensar en uno mismo”, en su ombligo…”La autocompasión y la retirada de la batalla son el comienzo de la infelicidad”.



lunes, 21 de mayo de 2018

MARIE CURIE Y SUS HIJAS. CARTAS




Marie Curie siempre me pareció adusta en las fotos, y muy seria. Por eso, es un placer leer sus cartas, que desmontan la imagen que yo me había formado en la cabeza.

También es un placer seguir el crecimiento de sus hijas y cómo se convierten en colegas y amigas.

Irène se revela como apasionada y vehemente. Ève, es más de pequeños detalles.

La edición está realizada por la hija de Irene y nieta de Marie, Hélène, y por Monique  Bordry, exdirectora del Museo Curie. Son más de 200 cartas desde 1905 hasta la muerte de Marie Curie, en 1934.

La primera que aparece es una postal que le envía Marie Curie a Irène desde Estocolmo donde el matrimonio se encuentra para el discurso de entrega del premio Nobel, en junio de 1905. Marie firma como Mé (Pierre, el padre, es Pé para las niñas).

Cuando muere Pierre, el 19 de abril de 1906,  Irene tiene 9 años, y Eva, 2. Marie decide irse de la casa del bulevar de Kellerman (nº 108), que le trae muchos recuerdos, a Sceaux (Le Chemin de Fer nº 6), en las afueras de París.

Con 10 años Iréne le escribe a su madre: “…Escríbeme exactamente qué día vas a venir…”. Con 11, le cuenta: “He resuelto uno de tus problemas a la primera…”. Con 12, le requiere: “Te he hecho 10 preguntas. Contéstalas todas cuando me escribas”…Entre ellas, “¿Qué plantas has puesto en la tumba de Pé?, ¿Cuáles están en flor?...”.

“Tus cartas son mi mayor alegría en esta soledad en que estoy aquí”- le escribe Marie desde París en el verano de 1910. “Intenta ponerte al día en música y alemán; te mandaré pronto el resumen de álgebra”. Irène en una carta anterior le había escrito: “Pido a voces un resumencito sobre las derivadas”.

Ambas hermanas se dirigen a ella como “Dulce Mé”.

Con 15 años, Irène le cuenta a su madre cuáles son sus lecturas: “Lo primero que leí en inglés sin que me obligara nadie fueron los cuentos de Kipling en Pascua”. En junio de 1912 está leyendo simultáneamente  la comedia en lengua alemana Minna von Barnhelm, “2 o 3 historias de Shakespeare (adaptadas para niños), el final de Ondine, el principio de David Copperfield  (en inglés), el Viejo Marino, unas historias cortitas que hay en el libro de alemán de Ève y unas historias cortitas que hay en el Berlitz”.


Desde Londres, en 1913, Marie le envía a Irène, de 16 años, un beso “y también un procedimiento de construcción de una elipse que quizá no conoces…”. Ella le contesta que está estudiando “un poco” los movimientos vibratorios y la hibérbole…Su madre le pone al día de algunos de los investigadores con los que coincide en Londres: “el señor Lorentz [Hendrick, físico holandés] a quien conoces, Mrs Rutherford [mujer del físico inglés Ernest Rutherford] y  [Frederick] Soddy [químico inglés], a quienes has visto también en casa. Yo era la única francesa, con la excepción de un ingeniero a quien conocía poco, el señor Lallemand”.

El 28 de julio de 1914 comienza la I Guerra Mundial. Éve, de 10 años, está en Arcouest, cerca de Paimpol, en la Bretaña francesa. Allí, varios profesores de La Sorbona, han ido construyendo sus casas a partir de 1898, formando una colonia de vacaciones.

El 1 de agosto Marie escribe desde París a sus dos hijas, en Arcouest: “Las cosas se están poniendo feas y estamos pendientes de que movilicen en cualquier momento. No sé si podré irme porque no voy a estar lista antes del lunes y podrían cortar las comunicaciones. No perdáis la calma. Estad tranquilas y sed valientes…Irène, tú y yo procuraremos ser de alguna utilidad…”.

El 6 de septiembre -ya declarada la guerra por Alemania a Francia-, Marie escribe a Irène, que aún no ha cumplido 17 años: “Siento hasta qué punto eres ya para mí una compañera y una amiga…”. El 26 de septiembre, le comunica: “Estoy trabajando mucho en la radiografía médica”…

Un año después, el 13 de septiembre de 1915, Irène escribe a su madre: “ …radiografié una mano con cuatro trozos de metralla de obús bastante grandes que tengo localizados y que vamos a extraer hoy…”.


Durante la guerra, Irène se ha sacado el título de enfermera y acompaña a su madre en sus tareas, y luego, la sustituye. Marie equipa los primeros coches radiológicos con aparatos de rayos X para localizar proyectiles en el cuerpo de los heridos. A la vez, forma a los médicos en los hospitales del frente y, en el Instituto del Radio, inicia un programa de formación de enfermeras. En 1921, tras la guerra, Marie publica el libro La radiología y la guerra sobre toda la experiencia.

El 3 de septiembre de 1919 (la guerra había terminado el 11 de noviembre de 1918), desde Cavalaire-sur-Mer, Marie escribe a Irène, en Arcouest: “…Pienso mucho en el año de trabajo que tenemos por delante…Pienso también en vosotras dos y en toda la dulzura, las alegrías y las preocupaciones que me dais…sois para mí una gran riqueza…”. Y añade: “El 15 de septiembre tenemos que empezar a trabajar, sin dejar de reservar aún algo de tiempo para dar paseos”…Irène tiene entonces 21 años y Ève, 14 (está preparando el examen final de bachillerato).

En junio de 1920, la hija pequeña escribe a Marie: “El examen de bachiller es dentro de ocho días…para el viernes tengo que aprender: Electricidad, Óptica, Magnetismo, Inducción, Descriptiva, Acotados, Álgebra, Homotecia, Dickens, Julio César, toda la literatura, etc, etc. Y no me sé nada…”. En septiembre, le dice: “…estoy estudiando mucha música”…Ève se dedica a estudiar piano “tocando mis buenas 5 horas [diarias]…”.

Al cumplir los 24 años, Marie escribe a Irène, en Arcouest, desde París: “…Ya sabes, niña mía, que eres para mí una amiga excelente y que me haces la vida más fácil y más dulce. Te lo agradezco infinitamente y espero que el año de trabajo que empieza pueda organizarse de forma tal que nos aporte satisfacciones que con frecuencia cuesta mucho conquistar. Considero el trabajo con mayor ánimo al pensar en tu sonrisa y en tu cara siempre alegre. Esperemos que las dificultades no sean excesivamente arduas y que podamos con ellas, al menos en parte…”.

Desde Ginebra, Marie le escribe a Irène: …”tendremos que conciliar los intereses de la labor científica, de las que somos representantes tú y yo, con los del arte de la música, que representa Évette…”. Esta última le ha comentado en agosto de 1922 que ha recibido una postal del pianista polaco Ignacy Paderewsky, quien ha accedido a escucharla y decirle qué opina de su música.


En 1924, desde París, Irène le comenta a Marie: “Estoy bastante contenta porque mi desviación magnética es bastante precisa, muy superior a la de Geiger, cuyo memorándum he encontrado…”. Su madre le pide “la precisión que has obtenido”. “Mándame aquí [Marie está en Ginebra] una separata de tu artículo sobre la distribución de los rayos alfa (Journal de Physique) para el señor Einstein…”. Y termina su carta: “¿Qué tal se comporta el polonio sobre el níquel…?”.

Desde Río de Janeiro, en agosto de 1926, Marie le cuenta a Éve (Évette): “Ayer dimos un paseo por el bosque…muy diferente de nuestros bosques europeos…los botánicos tienen mucho que hacer y también los demás naturalistas…”. Se encuentran con un matrimonio joven de exploradores que reúnen aves para el Carnegie Museum de Pittsburg, en Estados Unidos. Se llevan con ellos a su hija de un año, hecho que asombra a Marie.

Éve, en septiembre, le pone al tanto de toda su intendencia doméstica: “Estoy tardando muchísimo en instalarme y como, de propina, casi toda la fruta estaba a 6 francos la libra…, no he preparado compota ni pepinillos…”.