viernes, 26 de junio de 2020

INTRODUCCIÓN A TERESA DE JESÚS. Una investigación y una visión de Cristina Morales



El título, costó… “Yo considero el título parte fundamental de un texto… El primer título que imaginé para esta novela  es Soy Teresa de Jesús...A la editora… le pareció pedante…”. Entonces le propone un título “antipedante”, un título “homenaje”…: Últimas tardes con Teresa de Jesús: “no le concede ni un minuto de deliberación; se lo toma a cachondeo…[Una novela de Juan Marsé se titula Últimas tardes con Teresa. No la convence ni aun diciéndole que “es el autor que más he leído, más me ha consolado y el que mejor me ha enseñado…Barcelona]”.

La editora le contrapropone Noche en mala posada, al parecer sacada de una frase de la santa. “En el peloteo final de títulos, yo digo Introducción a Teresa de Jesús…me gusta la confusión con lo ensayístico que el título propicia…La editora me devuelve Malas palabras (lo extrae de una frase de mi propia novela) y, como no podía ser de otro modo, gana…”. Con este título sale en Lumen, en 2015, conmemoración de los 500 años del nacimiento de Teresa de Jesús  (reeditado en Anagrama en 2020, recupera su título “ensayístico”).

“Esta novela ha supuesto para mí toda una investigación, una visión de la vida y obra de la santa a través de textos de ella, de estudios sobre ella, de recorridos museísticos sobre ella y de obras artísticas en ella inspiradas hechas por seglares y por religiosos de ahora y de hace quinientos años…”.

La ficción inventa voces

Esto dice el escritor Juan Bonilla en el prólogo. Y eso ha hecho Cristina Morales: inventarle una voz a Teresa de Ahumada, que resulte creíble: en sus pensamientos, en sus sentimientos, en sus percepciones; en su manera de hablar. Revisitada a la luz del feminismo actual.

“La Inquisición, si quiere, me procesará por el hecho de ser una mujer y escribir sobre Dios, y ni eso: por ser una mujer y escribir, por ser una mujer y leer. Por ser una mujer y hablar…”.

Una Teresa de Jesús que escribe dos libros a la vez: el que conformará su Vida  y “estos papeles, que a ver en qué paran”…

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lunes, 15 de junio de 2020

LA PIEL, de Sergio del Molino. LA PROPIA Y LAS AJENAS


“…Prefiero resumir todas las influencias en un sola película”…- escribe el autor al final del libro, en el capítulo de Gratitudes y deudas.

La película es After Hours, de Martin Scorsese  (En España la tradujeron como Jo, qué noche, en 1985, “traducción que me niego a utilizar…”). Es una de mis películas favoritas…La habré visto no menos de veinte veces…Es ese plano del actor Griffin Dunne destapando el cadáver caliente de una chica lo que envuelve y explica este libro…Su mirada condensa siglos de miradas sobre la piel ajena. Ahí están todos los prejuicios, todas las acusaciones, todas las violencias, todo el racismo y todo el asco. Ahí…, se contienen todas las páginas de este libro”.


Ya lo advierte: “el libro está lleno de nombres cambiados, de omisiones y pistas falsas. Unas veces lo hago para proteger intimidades ajenas…Otras veces, por puro capricho…”. También confiesa que Michel Foucault es “el armazón” de La piel. “Ha influido mucho en la forma en que entiendo la exclusión y la inclusión en la sociedad”.


Además de dedicado a su mujer (“A Cris, más que nunca”), el libro es un regalo para su hijo de siete años. “Quiero hacerle un catálogo de monstruos, mis congéneres, personajes devorados por la misma psoriasis que me rompe a mí. Lo dejaré por escrito para que lo lea cuando yo no pueda leérselo…”.

El libro podía haberse subtitulado perfectamente “Cuentos de monstruos”. Y el título, ser “La maldita piel”, recogiendo una frase de Nabokov, el autor de Lolita, también sufridor  de psoriasis.

Con Sergio del Molino, mientras lees, aprendes ( y puedes investigar). Pero no es que haga alarde de erudición (como otros escritores, a veces con suficiencia), sino que te comparte lo que él mismo ha aprendido.

Son varios capítulos en los que dialoga con unos y con otros, y consigo mismo. A través de ellos conocemos su experiencia (calvario) desde el primer diagnóstico (fallido) de su enfermedad y cómo esta está imbricada en su vida.

Algunas frases

“La piel es el grado cero de la discriminación…es la primera bandera tribal que dibuja fronteras entre ellos y nosotros”.

“El racismo no es un instinto elemental, sino una mirada cultural fruto de un aprendizaje”.

“…he tardado muchos años en aceptar mi cuerpo enfermo y dolorido… Veinte años después, me he reencontrado con todo mi cuerpo…”.

”No busco consuelo…Busco algo de dignidad…Creo que jamás perderé del todo  el hábito del camuflaje, que siempre miraré las sábanas al levantarme en buscas de manchas de sangre, que evitaré vestir camisas blancas y que guardaré una distancia huraña con la gente…”.

SABER MÁS: DE OTRAS PIELES…

Al escribir “La piel” en Google, lo primero que me aparece es la película de Almodóvar La piel que habito, de 2011, seguida por el film La piel fría, de 2017, basada en la obra del escritor Albert Sánchez Piñol.


A continuación, la novela de Arturo Pérez Reverte, La piel del tambor, y la novela de Jordi Sierra i Fabra, La piel de la memoria.


https://www.youtube.com/watch?v=rn2UvATZib0. La piel fría, film de 2017 sobre la novela del escritor Albert Sánchez Piñol. Tráiler.


La piel de la memoria, novela de Jordi Sierra i Fabra. Resumen: …“La  piel de la memoria refleja el desamparo y la explotación a la que está sometida buena parte de la población mundial”.


LEER MÁS

https://elpais.com/cultura/2016/08/01/actualidad/1470069675_194861.html. Veranos de manga larga, por Sergio del Molino.

“…me ha costado mucho aprender a ignorar las miradas groseras y las muecas de asco…”.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/28/sergio-del-molino-con-profesionales-pijos-en-bucolicas-casas-de-pueblo-nada-cambiara-en-la-espana-vacia-1377328.html. “'La piel' nace de las historias de monstruos que acumulé: Stalin, Nabokov, John Updike, el narco Escobar...”.

Referencias y referentes para Sergio del Molino

Nina G. Jablonski: Skin. A Natural History.




John Updike: A conciencia. Memorias. Cap. En guerra con la piel.


John Updike: Novela El centauro.


Nabokov: Habla, memoria y Cartas a Vera. “Me enamoré de Navokov cuando la psoriasis me había convertido en el adulto áspero, hogareño y un poco gordo que soy ahora”.



Juan Pablo Escobar: Pablo Escobar, mi padre.


Cyndi Lauper: a Memoir.


https://www.youtube.com/watch?v=PIb6AZdTr-A. Girls Just Want to Have Fun, de Cindy Lauper.

Sobre la psoriasis


MÁS LIBROS DE SERGIO DEL MOLINO

A su hijo Daniel le sucede lo que a su padre (y a mí misma): “cuando un escritor le enamora, no se detienen hasta leerlo entero”...










viernes, 5 de junio de 2020

EL ÁRBOL, de John Fowles. LOS ÁRBOLES Y LA PROSA SE PARECEN



“Los primeros árboles que recuerdo haber conocido bien fueron los manzanos y los perales que había en el jardín de la casa en que crecí (un adosado de la década de 1920 en Leigh-on-Sea, Essex, a unos 60 km de Londres)…”. Así comienza el ensayo titulado El árbol, escrito en 1979, por John Fowles, más conocido quizá por ser el autor de La mujer del teniente francés (1969), llevada al cine en 1981.

Una decisión que no perdona a su padre es precisamente la de regresar a la ciudad cuando termina la II GM. Hasta entonces habían vivido en una casita de campo en un pueblo de Devonshire. “Para mí fueron unos años fértiles y dorados en su verde esplendor. Supe por primera vez lo que era vivir en la naturaleza…”.

Tan es así que, en 1968, ya escritor exitoso, se muda a Lyme Regis, en Dorset, cerca del bosque “mágico” de Wistman, paraje que descubre después de la guerra mientras está en un campamento en la frontera de Dartmoor. Allí cultiva algunas de las manzanas favoritas de su padre y las que le gustan a él, pero sin pesticidas ni poda de ningún tipo.


En el bosque de Wistman -“que tan bien conozco e incluso en una hondonada particular”- se situarán algunas escenas de La mujer del teniente francés. “Pensé que jamás encontraría un marco mejor para semejante historia de autoliberación”.


Influencias de la naturaleza en su forma de escribir

A su relación con la naturaleza atribuye su dedicación a la escritura. “La clave de mi novelística… reside en la relación que mantengo con la naturaleza…que mantengo con los árboles…Sé perfectamente que si llegué a la escritura fue gracias a la naturaleza, o por culpa de mi permanente exilio de ella”.

“Encuentro una clara analogía entre los árboles, el bosque, y la prosa de ficción”.

“No planifico la estructura de mis novelas mucho más de lo que suelo planificar mis paseos por el bosque. Sigo el camino que me parece más plausible en un momento dado, y no un itinerario ya decidido antes de empezar”.

SABER MÁS

https://www.youtube.com/watch?v=9vUjlDXqTG0. La mujer del teniente francés en el cine.

https://www.youtube.com/watch?v=Hv0luguDyaI. Canción de Queen, homenaje al pintor Richard Dadd y su obra maestra, The Fairy Feller´s Master-Stroke.

https://www.youtube.com/watch?v=R9Whn2eQGSM. The Butterfly Collector, canción de The Jam, inspirada por  su novela El coleccionista.



lunes, 25 de mayo de 2020

TRACY CHEVALIER. LA VOZ DE LOS ÁRBOLES. At the Edge of the Orchard



La nueva novela (octava) de Tracy Chevalier narra la extensión de la manzana de sidra hacia el oeste, el límite en los huertos colonos con la naturaleza salvaje (de ahí su título en inglés, algo así como “En la frontera/el filo del huerto”).

El personaje popular estadounidense, Juanito Manzanas -en castellano, (Johnny Appleseed, de sobrenombre; John  Chapman, en realidad)-, se asoma de cuando en cuando por la familia Goodenough, para azuzar las diferencias entre los cónyuges: el marido, defensor de la manzana dulce de mesa, para comer, y sus correspondientes injertos para mejorarla, y la mujer, partidaria de la manzana ácida de sidra, para beber.

“La semilla de este libro la plantó el capítulo dedicado a las manzanas de La botánica del deseo: el mundo visto a través de las plantas- explica la autora en el capítulo de agradecimientos. “También me influyó la notable trilogía de Conrad Richter sobre la vida de los colonos en Ohio…”.


Los movimientos que se producen en el libro podemos seguirlos a través de un mapa de Estados Unidos, a doble página, al principio de la novela, desde el Pantano Negro, en Ohio, a California y su Bosque de Calaveras.

También por las cartas de Robert, el hijo pequeño, que viaja, en 1840, desde el Pantano Negro, primero a Canadá y luego por los estados de Michigan, Indiana, Wisconsin, Misuri y Texas, hasta llegar a California diecisiete años después.

“Un huerto era clara señal de que un colono tenía intención de quedarse”…; por eso, el gobierno establece que, para reclamar legalmente un pedazo de tierra, es necesario cultivar 50 árboles frutales en el plazo de tres años.

Con la novela, aprendemos a injertar, sobre los diferentes tipos de manzanas…

Algunas curiosidades

Se dice que en Nova, Ohio, está el último árbol (176 años) plantado por Johnny Appleseed.
Juanito Manzanas regalaba semillas (éstas, normalmente, dan manzanas ácidas) y vendía plántulas de 1 año y plantones de dos o tres.


SABER MÁS

http://mentalfloss.com/article/62113/9-facts-tell-true-story-johnny-appleseed. En inglés. 9 hechos de la verdadera historia de Johnny Appleseed.






viernes, 15 de mayo de 2020

BIENVENIDA A CASA. En busca del hogar. Cartas, recuerdos y fotografías de Lucia Berlin


Su segundo hijo, Jeff Berlin  (n. 1958), es el autor del prólogo a  estas “historias, cartas y fotografías de los primeros veintinueve años… [de 1936 a 1965]” de la escritora Lucia Berlin, su madre (1936-2004). “Crecimos escuchando sus historias…sus aventuras con su mejor amigo Kentshereve [en realidad,  Kent  Shreve], en Idaho; la cabaña de las paredes forradas con páginas de revistas; la tía Tiny en el tejado…”.

Bienvenida a casa es el último borrador que le da a leer, “una sucesión de recuerdos de los lugares donde se había sentido en casa…Eran las historias de infancia que habíamos oído de pequeños, pero ahora en orden cronológico y ya no enmascaradas como ficción”…

En una entrevista, ya casi al final de su vida, Lucia Berlin confesó: “He vivido en tantos lugares que es, simplemente, ridículo. Y, porque he cambiado tanto de sitio, los lugares son para mí muy importantes. Siempre estoy buscando un hogar…”.

Kentshereve, en la realidad y en la ficción

En Bienvenida a casa, hablando de Mullan, Idaho, uno de sus “lugares” [en 1941; tenía 5 años], escribe: “…Hice un amigo. Kentshereve. Vivía en la casa de al lado, igual que la nuestra pero con seis niños. Eran muy pobres…Mi hermana Molly enfermó de neumonía y se pasó dos días en el hospital de Wallace. Yo me quedé con los vecinos, donde los niños dormían en el pajar de la buhardilla, encima del heno. Un hule prendido con clavos tapaba el vano de la ventana. Kentshereve y yo nos turnábamos para mirar por un agujero en la tela y ver el cielo de noche. El agujero parecía actuar como un telescopio, enmarcando y aumentando el entramado cegador de las estrellas…”.

El mismo hecho lo refleja, de una forma más literaria, en el relato Temps perdu: “…Pasé una noche con él, la noche que le extirparon las amígdalas a mi hermanita pequeña. Red me mandó con mis mantas al altillo donde los cinco hijos mayores dormían en lechos de paja. No había ventanas, solo una abertura en los aleros del techo tapada con un hule negro. Kentshereve agujereó la tela con un punzón y entraba un chorro de aire como el de los aviones, pero helado. Si pegabas la oreja, se oían los carámbanos de hielo de los pinos, carillones, los crujidos del pozo de la mina, las vagonetas trajinando mena. Olía a frío y humo de leña. Cuando atisbé por el agujero minúsculo, vi las estrellas como por primera vez, ampliadas; el cielo, resplandeciente y vasto. Bastaba con que pestañeara para que todo desapareciera…”.

Una cita, referida a él y a su padre, a “echar de menos”, está en la lápida de su tumba: “Lo llaman romperse el corazón porque añorar a alguien es un dolor físico real; lo sientes en la sangre y en los huesos”. “Los eché mucho de menos, a él y a mi padre… durante los horribles años que vinieron después…”.- escribe en sus recuerdos. Eso fue cuando su padre se marchó a la guerra, tras Pearl Harbour, y ella,  su madre y su hermana tuvieron que ir a El Paso, a casa de los abuelos maternos. “Tres borrachos miserables…”- escribirá más tarde. “…Su madre. Cruel, una borracha”- dice en el relato Penas. Y los abusos de su abuelo.

La cabaña de las paredes forradas con páginas de revistas

Esto sucedió en Helena, Montana, en 1941. Así lo cuenta en los recuerdos de Bienvenida a casa: “Durante semanas antes de las primeras nieves, mi padre me llevaba a las montañas todos los sábados. Le subíamos provisiones para el invierno a un viejo prospector [Johnson] que vivía solo allí arriba desde hacía unos cincuenta años…”. Además de alimentos, tabaco y velas, le subían “pilas de revistas”. Mientras su padre recogía leña, ella “arrancaba con cuidado páginas de las revistas y las pegaba en las paredes con engrudo…A lo largo de los oscuros días del invierno, Johnson leería las paredes…Era importante mezclar las páginas y las revistas…Como no seguían un orden…, cuando leía una historia, se tenía que inventar la continuación…Creo que esta fue mi primera lección le literatura, de las infinitas posibilidades de la creatividad”…

La tía Tiny

En el relato Navidad. Texas.1956, la tía Tiny cuenta, en primera persona, por qué está en el tejado: “¡Tiny está en el tejado! ¡Tiny está en el tejado!...Parece que no pueden hablar de otra cosa ahí abajo. Pues sí, estoy en el tejado, y qué. Lo que no saben es que a lo mejor no me muevo de aquí nunca más”…- comienza.

El libro Bienvenida a casa está dedicado “a la memoria de Fred Buck y Helene Dorn”, dos grandes amigos; los Dorn (Ed y Helene), desde 1959.

Algunas notas

Lucia Berlin empezó a publicar sus relatos con 24 años [h. 1960],  en revistas. Su hijo Jeff cuenta que él, con 6 años [en 1964] lee el relato Un reino pacífico, “la primera vez que leí algo que no era un libro para niños” (Era una historia sobre dos niñas que iban vendiendo joyeros musicales por todo El Paso, relato luego titulado Los joyeros musicales). Entonces, se dio cuenta de que su madre no solo escribía cartas, “montones de cartas”, sino que también escribía cuentos. “Los primeros recuerdos que conservo son de mi hermano Mark (n. 1956) y yo dando vueltas en nuestros triciclos por el local de Greenwich Village donde vivíamos, mientras mamá aporreaba el teclado de su máquina Olympia”.

Lucia publicó 76 cuentos a lo largo de su vida.

Los joyeros musicales. Un relato con niños protagonistas

“…Fue a finales de junio, en 1943, cuando Sammy y Jake nos metieron en el tinglado  a Hope [su amiga de Siria] y a mí [ambas tienen 7 años]…Sesenta cartones. Arriba, en cada cartón, había una imagen a color de un joyero musical y un sello rojo que decía NO ABRIR. Al rasgar la pestaña aparecía uno de los nombres del cartón. Treinta nombres de tres letras con una línea al lado. AMY, MAE, JOE, BEA, etc.

-       Cuesta cinco centavos la apuesta. Al lado del nombre escribes el de la persona que lo compra. Cuando están todos vendidos, abrimos el sello. La persona que escogió ese nombre gana el joyero…”.

Una vida rica en experiencias, en adaptación y resiliencia

En el relato Volver al hogar, la protagonista, dice: “La única razón por la que he vivido tanto tiempo es porque fui soltando lastre del pasado. Cierro las puertas a la pena, al pesar, al remordimiento…”.

Optimismo estridente. “Soy así de confiada y alegre”

“Siempre he sido buena para escuchar. Esa es mi mejor cualidad”- escribe en el relato Temps perdu.


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SABER MÁS 

Lugares donde me he sentido en casa. El apego a los lugares. La importancia de los lugares.

En la lista, 18 lugares que consideraba su casa, a pesar de sus problemas y puntos flacos, que detalló en los años 1980s. Algunos  ejemplos:

Juneau, Alaska: “Avalancha el día que nací [12 de noviembre de 1936], que sepultó una tercera parte del pueblo”.

Helena, Montana: “Grietas en la puerta del sótano, Ventiscas”.

Mullan, Idaho: “El río justo delante, demasiado peligroso salir a jugar. Aserradero justo al lado, Encerrada en casa. Crecidas”.

El Paso, Texas: “Cucarachas, pasillo oscuro, tres borrachos miserables. Sequía. Inundaciones”.

Greenwich Street, Nueva York: “Sin calefacción después de las cinco ni los fines de semana. Los niños [sus dos hijos, Mark, nacido en 1956, y Jeff, nacido en 1958],  con orejeras y mitones para dormir. Yo tecleaba con guantes. Local sobre una fábrica de jamón ahumado. Mi W.H. Hudson aún huele a jamón veinticinco años más tarde”.

Cosas que nos comparte

“La primera palabra que dije fue luz”.

“Lo único que recuerdo de Helena [Montana] es la biblioteca, la cubierta verde de Viento del oeste de la vieja madre, la azul gastada de Betsy”. Creía que Betsy estaba escrito expresamente para mí…”. En el relato “Estrellas y santos”, escribirá: “Fue el primer libro de verdad que leí, el primer libro del que me enamoré”.

[En Mullan, Idaho] “Nos encantaba ir a la escuela [Kentshereve y yo empezamos primer curso]. Había una sola maestra, la señorita Brick, que era magnífica”.

[En El Paso, Texas] “Todo el mundo estaba rociando siempre con Flit a las cucarachas o los mosquitos…El abuelo olía a cigarrillos Camel y a ron de malagueta y a Jack Daniel´s. Mi madre olía a cigarrillos Camel y a Tabú y a Jack Daniel´s. El tío John olía a cigarrillos Delicado y a tequila…Yo comía en la mesa Duncan Phyfe del comedor, leyendo a Emily Post y las Citas familiares [Familiar Quotations] de [John] Bartlett…”.

[En Santiago de Chile] “Íbamos [mis amigas y yo] a la modista y a la peluquería y al zapatero, salíamos a almorzar en el Hotel Carrera o el paseo Ahumada, a espléndidas meriendas en el [hotel] Crillón o en casa de uno o de otro…la opulencia y la holgura envolvían nuestro mundo”…

[En la universidad de Nuevo México, Albuquerque]. “Me permitieron asistir a clases de literatura en cursos más avanzados, con uno de mis escritores favoritos, Ramón J. Sender, exiliado español”. En uno de los relatos, Querida Conchi, escrito en forma de cartas, le cuenta a su interlocutora: …”lo vi en el vestíbulo. Le dije que Crónica del alba era mi libro favorito…Es tal como me lo imaginaba, solo que viejo de verdad. Muy español y arrogante, todo un señor”…

En una carta de ese periodo a su compañera de colegio en Santiago de Chile, Lorna Gladstone, le cuenta: “…fui a Los Ángeles y lo pasé de fábula. Adivina con quién salí…Toro, de El llanero solitario…Se llama Jay [Silverheels], por cierto…Lo que más me gustó fue el decorado de El llanero solitario…Todo el mundo me trató de lujo”.

[En Carretera de Corrales, Alameda, Nuevo México]…”Todos nos sentíamos parte de una era emocionante para la poesía y la pintura, el jazz… Bob y Bobbie Creeley vivían al final de nuestra calle. Allí se quedaban Ed y Helene Dorn [Los Dorn], que acababan de llegar de Washington. Bob y Ed eran poetas…Otros escritores y músicos pasaron por Albuquerque: Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Gerry Mulligan, Dick Twardzik, Percy Heath…”.

Su primer marido, Paul Suttman: “Me intimidaba. Era escultor…Me vestía como me pedía que me vistiera…me hacía dormir tumbada boca abajo en la almohada confiando en corregir mi “principal defecto”, una nariz respingona… Cuando estábamos en restaurantes o en bares… Paul rectificaba mi postura… eligió todo el mobiliario de la casa…”. Cuando se quedó embarazada del segundo hijo, la abandonó.

Race Newton. “Conocí a Race la noche antes de que naciera Jeff [su segundo hijo, nacido el 26 de abril de 1958]… Quería casarse conmigo…”.

Los libros de su vida. “Durante toda mi vida leer había sido un consuelo íntimo”

En su relato Inmanejable, sobre una mujer alcohólica que intenta pensar en otra cosa mientras abre la licorería más tempranera, cita varios escritores de su estantería: Edward Abbey, Chinua Achebe, Sherwood Anderson, Jane Austen o Paul Auster.

Las canciones de su vida

En Santiago, Chile (1949…): Night and Day, Frenesí, Adiós muchachos, La Mer, de Charles Trenet; My Foolish Heart, Siboney, Long Ago and Far Away

https://www.youtube.com/watch?v=U43_f1LSKxs. Night and Day.  de Frank Sinatra sobre la canción de Cole Porter.

https://www.youtube.com/watch?v=HKb4OzSUMiQ. Frenesí, por los Indios Tabajaras.

https://www.youtube.com/watch?v=HizJZbcSovo. Adiós, muchachos.

https://www.youtube.com/watch?v=m13hKbg5KD8. La Mer, de Carles Trenet.

https://www.youtube.com/watch?v=ZCWuj2kg-HY. My Foolish Heart.

https://www.youtube.com/watch?v=20wj3xS-6qg. Siboney.

https://www.youtube.com/watch?v=k1bwhGNeUuc. Long Ago and Far Away.

Películas

La casa roja.